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Cómo preparar a su hijo para la anestesia

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(Preparing Your Child for Anesthesia)

Cómo brindar apoyo

Si su hijo necesita someterse a una cirugía, probablemente usted tenga muchas preguntas, varias de ellas relacionadas con la anestesia. Es posible que se pregunte si su hijo sentirá dolor durante la intervención quirúrgica, será consciente de lo que esté ocurriendo, se despertará en medio de la operación y tendrá miedo, o no se sentirá bien más tarde.

El concepto de que su hijo esté inconsciente o pierda la sensibilidad en el cuerpo puede resultar desconcertante, especialmente cuando se encomiendan su salud y bienestar a otra persona. Sin embargo, hoy en día, la anestesia es muy segura. A diferencia de la anestesia del pasado, cuando los médicos solían usar nada más que éter y un estetoscopio, en la actualidad profesionales altamente capacitados que usan una amplia variedad de medicamentos seguros y equipos de monitoreo administran la anestesia moderna en hospitales y centros quirúrgicos.

Si a su hijo se le programa un procedimiento menor ambulatorio o una intervención quirúrgica mayor que requiere tiempo de recuperación en el hospital, es importante que usted esté preparado para apoyarlo. Cuanto más informado, calmo y tranquilo se encuentre con respecto a la intervención quirúrgica y la anestesia, más probabilidades hay de que la experiencia resulte más fácil para usted y su hijo.

A qué le pueden temer los niños

El nivel de desarrollo y la edad de los niños juegan un papel importante respecto de lo que les despierta temor en relación con recibir anestesia. Algunos niños, especialmente los más pequeños, pueden tener temor a que los separen de sus padres. Por lo tanto, es posible que se sientan más seguros con la compañía de mamá o papá en una sala de espera o sala de inducción preoperatoria hasta que se queden dormidos.

Sin embargo, es posible que los niños mayores tengan miedos mucho más complejos: exposición de partes del cuerpo durante la cirugía, cortes y cicatrices en el cuerpo, despertarse durante la cirugía, pérdida del control, dolor después de la cirugía e incluso la muerte.

Una inquietud común entre los niños, pequeños y mayores, es si recibirán una inyección y, en caso de recibirla, si les dolerá. Es posible que se aplique un tipo de crema anestésica local en la piel para quitar el dolor de las punciones de agujas cuando se coloca una sonda intravenosa. Por lo general, esto es eficaz para aliviar los miedos que se relacionan con recibir una "inyección".

Y, según el tipo de intervención quirúrgica y anestesia que se use, en muchos casos los niños pueden inhalar o tomar medicamentos que los ayuden a relajarse y tener sueño antes de ingresar al quirófano. Además, a menudo se administra a los niños un anestésico que se inhala para que, al respirar, se queden dormidos en el quirófano antes de que se les coloque una vía intravenosa.

Cómo hablar con su hijo sobre la anestesia

Puede ayudar a su hijo a manejar el estrés y las incertidumbres del procedimiento o la cirugía si tiene una conversación con anticipación acerca de lo que se debe esperar. A continuación se enumeran algunos puntos que se deben tener en cuenta:

Infórmele a su hijo dónde se encontrará usted durante todo el procedimiento. Tranquilice a su hijo diciéndole que usted permanecerá en la sala de espera cercana durante la cirugía y que estará en la sala de recuperación cuando este se despierte después de la cirugía. Es posible que pueda sentarse junto a su hijo hasta que se duerma antes de la cirugía. Consulte al respecto con su anestesista.

Y explique que (en muchos procedimientos de pacientes ambulatorios) su hijo puede ir a casa inmediatamente después de que se lleve a cabo la intervención quirúrgica. En los casos en los que se requiere hospitalización, la mayoría de los hospitales evitan la ansiedad provocada por la separación al permitir que por lo menos uno de los padres permanezca con el niño, tanto de día como de noche.

Bríndele a su hijo información adecuada para su etapa de desarrollo y su edad. Por ejemplo, para niños más pequeños, menos información puede ser mejor que más. Eso no significa mentir, solo significa brindar la información más adecuada para la edad y etapa de desarrollo de su hijo. Brindar a los niños explicaciones muy detalladas puede hacer que la experiencia sea más aterradora o inquietante. Por supuesto, cada niño es diferente; por lo tanto, la conversación debe basarse en las necesidades de su hijo.

Piense en la posibilidad de decirle algo como "un doctor especial te va a dar un medicamento para que te duermas muy profundamente y no sientas nada durante la operación". O le recomendamos que le explique que lo único que debe hacer es respirar (si su hijo recibe anestesia general o se lo seda con una máscara). En muchos casos, la vía intravenosa y los tubos para respirar se colocan después de que los niños se quedan dormidos, de modo que no tengan conciencia ni conocimiento de que están ocurriendo otras cosas que posiblemente sean atemorizantes.

Sin embargo, es posible que, en especial los adolescentes y preadolescentes, necesiten que les aseguren que no se despertarán durante el procedimiento, pero que sí lo harán más tarde.

Evite el uso de lenguaje alarmista. Por ejemplo, no le diga: "Te harán respirar gas" o "te pondrán una inyección para dormirte". Es posible que un niño confunda "gas" con el combustible que puede envenenar o matar, e "inyección para dormir" con lo que le ocurrió a una mascota enferma de la familia. También evite decir "vas a dormir una siesta"; los niños pequeños pueden pensar que todas las siestas futuras significan "cirugía". Del mismo modo, nunca debe decirle a su hijo que le van a clavar una aguja si se porta mal o no colabora.

Responda todas las preguntas de manera sincera. Si no sabe la respuesta a una pregunta, asegúrele a su hijo que consultará al médico.

Explíquele a su hijo que la anestesia evitará que sienta dolor durante el procedimiento.

Explique que puede haber dolor o molestias después de la cirugía, pero que el médico puede recetar medicamentos que ayuden. Es importante que los niños comprendan que no tienen que intentar ser valientes ni "poner cara feliz" después de la cirugía. Explique que está bien informarle al médico sobre cualquier dolor o molestia, para que su hijo pueda obtener ayuda de inmediato.

Explique que es normal sentirse un poco raro después de la cirugía. Aunque todas las personas tienen una experiencia diferente, es posible que un niño que fue sedado o recibió anestesia general se sienta atontado, confundido, tenga frío, náuseas, miedo, esté alarmado o incluso triste cuando desaparezcan los efectos de los medicamentos. Todo eso es perfectamente normal. Se le recomienda que le diga a su hijo: "Quizás te despiertes sintiéndote un poco raro, pero está bien. Voy a estar contigo".

Asegúrese de que todo lo que le diga a su hijo esté de acuerdo con lo que el médico le haya informado. No transmita ninguna información errónea: puede asustar a su hijo si sucede algo que sea diferente de lo que le haya explicado.

Infórmele a su hijo que es normal que no recuerde nada de la cirugía. Ese es un aspecto importante de la anestesia general.

Aliente a su hijo a que lea sobre la seguridad de la anestesia que se usa actualmente. Luego comparta la información con la familia. Leer y compartir información es una excelente estrategia para afrontar la situación.

Cómo mantener la calma

Al conversar con su hijo sobre el hospital y la intervención quirúrgica, recuerde usar señales no verbales para transmitir seguridad: su tono de su voz, sus expresiones faciales, sus gestos y su lenguaje corporal envían mensajes poderosos. Si usted demuestra estar asustado, su hijo lo percibirá y se sentirá asustado, independientemente de las palabras que usted esté utilizando para dar explicaciones. Por ello, es importante no llorar ni conmoverse en frente de su hijo antes o después del procedimiento. Si necesita desahogar sus emociones, intente tomarse unos minutos para salir de la habitación e ir a un lugar donde su hijo no lo pueda escuchar ni ver.

Si usted es una presencia calma, tranquilizadora y de apoyo para su hijo, antes y después de la operación, es probable que toda la experiencia resulte más fácil y mucho menos estresante para ambos.

Revisado por: Judith A. Jones, MD
Fecha de la revisión: abril de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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