Piedras en el riñón

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Piedras en el riñón

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¿Qué son las piedras en el riñón?

Las piedras en el riñón (o cálculos renales) son masas sólidas de tamaño reducido que se pueden formar en las vías urinarias de una persona. Son duras y compactas, como si se tratara de pequeñas piedras pero, en el fondo, son cristales que se forman cuando las sales y los minerales de la orina (el pis) alcanzan concentraciones excesivas. A lo largo de semanas o meses, estos cristales se van acumulando en los riñones hasta acabar convirtiéndose en piedras.

Las piedras en el riñón se dan mayormente en la población adulta, aunque también las pueden desarrollar los adolescentes.

Los cálculos renales tiene un tamaño que oscila entre menos de un centímetro (o menos de una pulgada) y varios centímetros o varias pulgadas. Los más pequeños (los que miden menos de ¼ de pulgada o sobre los 5 mm) generalmente pueden salir por sí mismos del cuerpo a través de las vías urinarias, sin provocar dolor o provocando escasas molestias en el momento de la expulsión. De todos modos, las piedras de mayor tamaño pueden ser bastante dolorosas. Pueden llegar a obstruir por completo el flujo urinario y provocar otros problemas en las vías urinarias. Por suerte, es muy raro que los cálculos renales ocasionen daños permanentes y, además, los médicos tienen muchas formas de tratarlos.

Hay varios tipos distintos de cálculos renales y su formación puede obedecer a muchas causas diferentes. Por este motivo, los médicos las tratan basándose en su tipología y en lo grandes que son. A algunas personas les basta con beber mucha agua y tomar analgésicos (medicamentos contra el dolor) para ayudar a que las piedras renales vayan avanzando a lo largo de las vías urinarias y salgan del cuerpo de forma natural. Hay otras que pueden necesitar cirugía u otros procedimientos médicos.

¿Cómo se forman las piedras en el riñón?

Nuestros riñones trabajan como si fueran un sistema de recogida y eliminación de residuos, ya que se encargan de eliminar el exceso de líquidos y los productos de desecho de la sangre. Estos residuos abandonan el organismo en forma de orina.

La orina contiene sustancias como el calcio, el fosfato y el ácido úrico. Habitualmente, estas sustancias están muy diluidas, de modo que se eliminan fácilmente a través de la orina. Pero si resulta que la orina está demasiado concentrada o hay algo que modifica la concentración de determinadas sustancias que la componen, se pueden formar cristales. Estos cristales pueden quedar atascados en el tejido renal y aumentar de tamaño hasta acabar convirtiéndose en cálculos renales.

Tipos de piedras renales

Hay cuatro tipos principales de piedras renales:

  1. Piedras o cálculos de calcio. Se trata del tipo más frecuente de piedra renal. Se forman cuando el calcio que contiene la orina se mezcla con otras sustancias para formar cristales.
  2. Piedras o cálculos de ácido úrico. Este tipo de piedras renales se forma cuando hay demasiado ácido úrico en la orina. El ácido úrico puede cristalizar por sí solo o bien mezclarse con el calcio para formar piedras.
  3. Piedras o cálculos de estruvita (también denominados cálculos coraliformes por su aspecto). Estas piedras pueden crecer hasta alcanzar un tamaño considerable. Se fabrican con un mineral denominado estruvita, que es una combinación de amonio, magnesio y fosfato.
  4. Piedras o cálculos de cisteína. Este tipo de cálculos, muy poco habituales, se forman cuando una persona contiene una cantidad excesiva del aminoácido cisteína en la orina.

¿Cuáles son sus causas?

La mayoría de los adolescentes que desarrollan piedras en los riñones padecen una afección médica que incrementa el riesgo a desarrollarlas. A veces no está claro qué es lo que ha motivado que se formen piedras en el riñón de una persona, pero también en estos casos los médicos las pueden tratar.

Algunos tipos de piedras renales se dan en mayor medida en algunas familias. Si un pariente tuyo ha desarrollado piedras en el riñón, es posible que tú tengas más probabilidades de desarrollarlas en algún momento de tu vida. Y la gente que ha tenido piedras en el riñón en el pasado también es más proclive a desarrollarlas de nuevo.

He aquí algunas de las razones por las que la gente desarrolla piedras renales:

  • Deshidratación. Cuando una persona no bebe suficiente líquido, esto puede conllevar que su orina se vuelva demasiado concentrada, lo que favorece la formación de cristales.
  • Una dieta y un estilo poco saludables. Ingerir bebidas azucaradas o con cafeína y seguir una dieta rica en sodio incrementan el riesgo de desarrollar piedras de calcio. La obesidad también favorece este desarrollo.
  • Problemas en las vías urinarias. Algunas personas presentan una anomalía en las vías urinarias que obstruye el flujo urinario, creándose un área donde se estanca la orina. Cuando ocurre esto, confluyen sustancias que permiten la formación de cristales y el desarrollo de piedras en el riñón. Algunas personas (sobre todo las mujeres) con infecciones renales y/o urinarias pueden desarrollar piedras de estruvita.
  • Ciertos medicamentos. Algunos medicamentos, tanto de venta con receta médica como de venta sin receta, pueden favorecer el desarrollo de cálculos renales si se toman en grandes dosis.
  • Trastornos metabólicos. Si el organismo tiene problemas para descomponer y utilizar los alimentos, puede desarrollar concentraciones excesivas de calcio y/o de cisteína en la orina.
  • Cistinuria. Esta afección genética hace que los riñones vuelquen una cantidad excesiva de cisteína en la orina, lo que facilita la formación de piedras de cisteína.
  • Otras afecciones médicas. Hay una serie de afecciones y de enfermedades que aumentan el riesgo de desarrollar cálculos renales. Entre ellas, se incluyen las siguientes: la gota, otras enfermedades renales, algunas afecciones de las glándulas tiroideas o paratiroideas y algunas infecciones urinarias.

¿A qué síntomas se asocian?

Por lo general, las personas con piedras en los riñones, no las notan hasta que estas se mueven dentro del riñón o cuando entran en el uréter. Las piedras de tamaño reducido puedan avanzar a lo largo de las vías urinarias hasta salir del cuerpo sin ocasionar ningún problema. Pero las piedras de mayor tamaño pueden obstruir las vías urinarias y provocar los siguientes síntomas:

  • un dolor agudo que empieza en un lado de la espalda
  • dolor que se extiende hacia la parte baja del vientre y la ingle conforme la piedra va avanzando a lo largo de las vías urinarias
  • dolor que viene y va, por oleadas
  • sangre en la orina (orina de tonalidad rojiza o marrón)
  • náuseas y vómitos
  • necesidad de orinar a menudo
  • fiebre o escalofríos

Si la piedra es demasiado grande para avanzar a lo largo de las vías urinarias, puede provocar una obstrucción total, denominada hidronefrosis. La hidronefrosis es cuando uno de los riñones se hinchan debido a la acumulación de orina en su interior. Una persona con hidronefrosis puede tener dolor en un costado del cuerpo o en la espalda. Los médicos pueden saber si alguien padece esta afección a través de técnicas de diagnóstico por la imagen (como la radiografía, la ecografía o la tomografía computada -TC). En caso de que no se trate, la hidronefrosis puede evolucionar a daño renal duradero.

Si tienes dolor en el costado o en la espalda, ves sangre en tu orina o presentas otros síntomas asociados a la piedras renales, díselo a tu padre o a tu madre y pide cita con tu médico lo antes posible. Si, aparte del dolor, tienes náuseas, vomitas, tienes fiebre o escalofríos, o tienes dificultades para orinar, dirígete a un servicio de urgencias de una clínica u hospital.

¿Qué hacen lo médicos?

El médico te explorará y te formulará preguntas sobre tus síntomas y sobre cuánto tiempo hace que los presentas. Es posible que el médico también te haga preguntas sobre tu estilo de vida, como qué sueles comer y beber. Al médico también le interesará conocer tus antecedentes médicos familiares, sobre todo sobre si tus parientes cercanos han tenido cálculos renales u otras enfermedades o afecciones que afectaran a los riñones o a las vías urinarias.

Si tu médico considera que podrías tener una piedra en el riñón, lo más probable es que te solicite análisis de sangre, de orina o de la función renal. También es posible que solicite técnicas de diagnóstico por la imagen, que muestran la ubicación y el tamaño exacto de la piedra. Toda esta información ayuda a los médicos a proporcionar el mejor tratamiento posible.

Tratamiento de las piedras renales

Los cálculos renales de tamaño reducido suelen salir del cuerpo por sí mismos, sin apenas requerir tratamiento. Las piedras de gran tamaño se deben tratar mediante cirugía u otros procedimientos.

Para ayudar a una piedra de tamaño reducido a salir de tu organismo, lo más probable es que el médico te indique que bebas abundante agua. Los médicos pueden recetar analgésicos de venta con receta médica, pero los analgésicos de venta sin receta médica (como el ibuprofeno y el paracetamol) suelen bastar para aliviar el dolor asociado a un cálculo renal.

Es posible que el médico te pida que orines durante varios días a través de un colador para que vayas recogiendo las piedras a medida que vayan saliendo de tu cuerpo. Los médicos envían las piedras a laboratorios médicos para averiguar de qué minerales están compuestas. Esta información los ayuda a optar el mejor tratamiento posible.

A veces, un cálculo renal requiere que el paciente ingrese en un hospital. Si la piedra obstruye completamente las vías urinarias o cursa con dolor importante o deshidratación, el paciente necesitará que le administren líquidos y analgésicos por vía intravenosa (VI) para mantenerse bien hidratado y para ayudar a la piedra a avanzar a lo largo de las vías urinarias.

Las piedras de tamaño considerables no suelen salir por sí mismas del organismo. Los médicos necesitan romperlas en fragmentos de menor tamaño o extirparlas siguiendo uno de los siguientes procedimientos:

  • Uso de ondas sonoras o de ondas de choque para desmenuzar las piedras en pequeños fragmentos. Estos fragmentos se pueden eliminar a través de la orina (este proceso se denomina litotricia extracorpórea por ondas de choque).
  • Uso de un ureteroscopio para encontrar y romper piedras renales. Un ureteroscopio es un tubito provisto de una cámara en el extremo. Los médicos administran anestesia al paciente, introducen el tubito en la uretra y lo suben a lo largo de las vías urinarias hasta localizar la piedra. El ureteroscopio está provisto de instrumentos especiales para extraer la piedra de las vías urinarias o para romperla en pequeños fragmentos.
  • Uso de la cirugía para extraer piedras de gran tamaño. Si una persona tiene una piedra de gran tamaño en o cerca de los riñones, los médicos deben acudir a la cirugía. El tipo más habitual es un procedimiento denominado nefrolitotomía. Tras administrar anestesia al paciente, el cirujano le practica una pequeña incisión en la espalda e introduce un tubo denominado endoscopio dentro del riñón para extraer o romper la piedra. La gente suele permanecer un par de días internada en el hospital tras este tipo de intervenciones.

Cómo prevenir las piedras renales

No siempre es posible prevenir algunos tipos de piedras renales. Lo mejor que puedes hacer es beber abundante líquido para evitar la deshidratación. Si tu orina es casi trasparente, significa que estás bebiendo lo suficiente. Otra cosa que pueden hacer todos los adolescentes es reducir la cantidad de sal que añaden a los alimentos y el consumo de alimentos salados.

Si ya has tenido piedras en el riñón, tu médico te recomendará beber abundante líquido, en torno a unas ocho tazas al día (66 onzas o 2 litros), así como seguir una dieta baja en sodio. Pregúntale a tu médico si necesitas reducir la cantidad de proteína animal (como la procedente de la leche y de la carne) en tu dieta. También te puede ayudar hablar con un médico o dietista sobre los alimentos que son más recomendables para ti.

A los médicos les interesa supervisar la evolución de aquellas personas que han tenido piedras en el riñón para evitar que se les formen nuevas piedras. Por lo tanto, es posible que debas someterte a nuevos análisis de sangre y que debas recoger la orina durante 24 horas seguidas. En función del tipo de cálculo renal que haya tenido una persona, los médicos le pueden recetar tratamientos o medicamentos para reducir la concentración de algunas sustancias que forman cristales en la orina.

Los cálculos renales no son un aspecto de la salud que suela preocupar a los adolescentes, aunque siempre es una buena idea que ingieras alimentos saludables y que bebas lo suficiente para evitar la deshidratación (sobre todo cuando hagas deporte).

Revisado por: Robert S. Mathias, MD
Fecha de revisión: mayo de 2013

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