Epicondilitis interna

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Epicondilitis interna

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Cuando Grace jugaba en la liga infantil de primaria y en la juvenil de secundaria, siempre desempeñó el papel de segunda base en sus equipos de "softball" (una variante del béisbol practicada por mujeres). Pero, cuando se trasladó al instituto de bachillerato, su entrenador la cambió a la tercera base. A Grace le costaba hacer lanzamientos largos, de modo que cada día después del entrenamiento se quedaba y hacía montones de ese tipo de lanzamientos porque ella creía que, así, podría reforzar su brazo.

Al cabo de pocas semanas, Grace percibió un leve dolor en el codo, pero continuó jugando a softball. Pero, en poco tiempo, le empeoró tanto el dolor que había días en que apenas podía lanzar. Fue entonces cuando fue a visitar a su médico, quien le exploró el codo y le preguntó por las actividades que había estrado practicando. El médico le dijo que lo más probable es que tuviera una epicondilitis interna y que tenía que dejar de practicar softball durante un mes o más para dejar descansar a su brazo.

¿Qué es la epicondilitis interna?

La epicondilitis interna es un tipo de tendinitis. Las tendinitis son inflamaciones, irritaciones o lesiones de tendones. Los tendones son tejidos conjuntivos recios y resistentes que unen los músculos a sus huesos correspondientes. Los tendones que unen los músculos del antebrazo a su hueso correspondiente se conectan a dos pequeñas protuberancias ubicadas en la parte superior del brazo denominadas epicóndilos. El epicóndilo interna es la protuberancia ósea que te puedes notar al palparte el codo, la que está más cerca de tu cuerpo.

Cuando el tendón que une el epicóndilo interna a los músculos desarrolla una tendinitis, esta afección recibe el nombre de epicondilitis interna. Es posible que también la hayas oído llamar "codo de golfista", aunque suele afectar más a los lanzadores o "pítchers".

La epicondilitis interna puede implicar que el hecho de mover el codo o la muñeca resulte doloroso. La buena noticia es que la mayoría de los casos se curan solos, con reposo y tratamiento en cana.

¿Cómo sabe la gente que la padece?

La epicondilitis interna suele ocurrir en el brazo dominante de la persona afectada. Por lo tanto, si eres diestro, es mucho más probable que notes dolor en el brazo derecho. Si eres zurdo, lo más probable es que te ocurrirá en el brazo izquierdo. El dolor puede empezar de repente o bien desarrollarse de forma gradual a lo largo del tiempo.

Otros signos de que un dolor en el brazo podría obedecer a un epicondilitis interna son los siguientes:

  • dolor en el interior del codo
  • dolor que se extiende desde el codo hasta la muñeca
  • inflamación, molestias y sensibilidad al tacto en la parte interna del codo
  • tensión o debilidad en el antebrazo
  • problemas para mover el codo o la mano

La gente que padece una epicondilitis interna también puede notar un aumento del dolor cuando realiza actividades que implican utilizar las manos o las muñecas afectadas, como coger cosas, abrir puertas girando pomos, dar la mano y/o practicar deportes como el golf y el tenis.

¿Cómo la diagnostican los médicos?

Si te duele el codo durante más de un par de días o si te empeora ese dolor, llama al médico. Él te explorará el codo y el antebrazo y te formulará preguntas sobre cualquier actividad que podría haberte provocado "estrés" (o esfuerzo por uso excesivo o repetido) en la muñeca o la mano afectada.

El médico comprobará la fuerza y el grado de movilidad de tu codo, muñeca y antebrazo. Si tu caso pareciera importante (o bien para descartar otros problemas), es posible que el médico te solicitara una radiografía.

¿Cuál es la causa de una epicondilitis interna?

La mayoría de las veces, los atletas desarrollan epicondilitis interna porque repiten el mismo movimiento una y otra vez, como lanzar una pelota o hacer un "swing" (el movimiento giratorio típico del golf) con el palo de golf. Estas situaciones de sobreuso pueden acabar provocando lesiones e inflamación en el tendón que conecta con el epicóndilo.

Los pítchers no son los únicos deportistas que desarrollan epicondilitis interna. Los deportes que implican utilizar de forma considerable las manos y los brazos, como el tenis, el golf, el softball, el remo, la halterofilia e incluso el ciclismo, también incrementan el riesgo de desarrollar este tipo de lesión.

Pero no necesitas hacer deporte para desarrollar una epicondilitis interna. La gente que levanta objetos, toca el violín, pinta o escribe con ordenador durante largos periodos de tiempo también corre este riesgo. Básicamente, si utilizas las manos y las muñecas repetidamente, sobre todo si lo haces en posturas incómodas, serás más proclive a desarrollar una epicondilitis interna.

¿Cómo la puedo prevenir?

La mejor forma de impedir que se desarrolle una epicondilitis interna es evitar aquellas actividades que requieren utilizar mucho las manos y las muñecas, sobre todo para realizar movimientos de carácter repetitivo. Por descontado, esto no siempre es posible.

Si el deporte que practicas y/o el trabajo que realizas implican que hagas movimientos repetitivos con los brazos, adopta los siguientes pasos para protegerte:

  • Refuerza el brazo. Si fortaleces los músculos de la muñeca y del brazo, conseguirás estabilizar toda el área del codo, de modo que será menos proclive a lesionarse. Un ejercicio muy sencillo consiste en ir apretando una pelota de tenis, pero tu entrenador o tu fisioterapeuta te enseñará otras formas de reforzar los músculos del brazo.
  • Haz ejercicios de calentamiento y estiramientos con los músculos de los brazos antes de empezar a hacer deporte.
  • Desarrolla una técnica adecuada. Hacer deporte de un modo que supone mover y/o colocar los brazos en posturas incómodas o extrañas puede ejercer estrés sobre los codos y/o las muñecas. Un entrenador o un monitor deportivo te puede ayudar a desarrollar unas técnicas adecuadas. O también puedes acudir a una clínica de medicina deportiva, donde médicos expertos podrán analizar tus movimientos y darte consejos para mejorar.
  • Si notas cualquier dolor en el codo o en el antebrazo, deja de hacer la actividad que podría haberlo ocasionado de inmediato. No vuelvas a practicar ese deporte o tarea hasta que te remita el dolor o hasta que el médico te dé el visto bueno para empezar. No ignores nunca el dolor ni juegues con dolor. Lo más probable es que solo consigas empeorar tu lesión.

¿Cómo se debe tratar?

La mayoría de los casos de epicondilitis interna se pueden tratar fácilmente en el medio doméstico. Los médicos solo acuden a la cirugía como último recurso cuando no funciona nada más, pero es muy raro que alguien necesite operarse por este tipo de lesión.

He aquí algunas de las recomendaciones que te puede dar tu médico:

  • Deja descansar a tu brazo. Deja de hacer actividades que requieran muchos movimientos del brazo afectado y no las retomes hasta que te haya remitido por completo el dolor. Cuando las vuelvas a practicar, empieza despacio y ve aumentando de forma progresiva el grado de participación del brazo afectado.
  • Aplica hielo sobre la zona afectada. Aplica una bolsa de hielo envuelta en una toalla o bien una compresa fría sobre el codo durante 20 minutos seguidos varias veces al día para reducir la inflamación. No te apliques nunca hielo directamente sobre la piel.
  • Toma medicamentos antiinflamatorios. Los analgésicos, como el ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación en el codo y el antebrazo. En algunos casos, los médicos administran a sus pacientes inyecciones de esteroides para aliviarles el dolor y contribuir a reducir la inflamación.
  • Haz estiramientos y ejercicios de fuerza. Te ayudarán a reforzar el antebrazo y recuperar el grado de movilidad de codo y muñeca mientras te recuperas. Un médico o un fisioterapeuta te pueden a ayudar a elaborar un buen programa de ejercicios.

La epicondilitis interna es muy raro que sea una lesión importante o de larga duración. Pero te puede mantener apartado de los lanzamientos (o del campo de juego) durante varios meses si no permites que tu brazo descanse ni adoptas los pasos necesarios para tratarla.

Evita caer en la tentación de empezar a hacer deporte demasiado pronto; podrías volverte a lesionar y entonces necesitarías un periodo de recuperación todavía más largo. Cuando vuelvas a tener un palo de golf o una raqueta en las manos, deberás estar seguro de que estás listo y preparado para practicar ese deporte.

Revisado por: Alfred Atanda Jr., MD
Fecha de revisión: octubre de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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