Alergia al marisco

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Alergia al marisco

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Alergia al marisco

A Peter siempre le habían encantado el pescado y el marisco. Por eso, se sorprendió un día en que, después de comerse una gamba, la boca le empezó a hormiguear. Había oído que la gente puede desarrollar alergias alimentarias, pero no creía que le pudiera ocurrir a él y, además, con el marisco, un alimento que siempre había ingerido sin ningún problema.

La próxima vez que Peter se comió una gamba, la reacción fue mucho más grave: se le inflamaron los labios y tuvo la sensación de que se le estrechaba la garganta, de modo que su padre tuvo que llevarlo a un servicio de urgencias.

El médico del servicio de urgencias dijo a Peter que evitara el marisco. Le sugirió que concertara cita con un alergólogo para saber si era alérgico al marisco. Puesto que las alergias al marisco pueden ser peligrosas, conocer sus signos y saber cómo actuar en caso de presentarlos, puede cambiar considerablemente las cosas en términos de prevención.

¿Qué es una alergia al marisco?

Podemos oír a la gente decir que es alérgica a alimentos de origen marino o que es alérgica al marisco, pero no se refieren a la misma afección. He aquí la diferencia:

  • Los alimentos de origen marino abarcan tanto el pescado (por ejemplo, el atún o bacalao) como el marisco (por ejemplo, la langosta y la almeja). A pesar de que tanto el pescado como el marisco pertenecen a la categoría de alimentos procedentes del mar, son diferentes desde el punto de vista biológico. Por lo tanto, el pescado no desencadena reacciones alérgicas en aquellas personas que solo son alérgicas al marisco.
  • El marisco engloba dos grupos distintos de animales: los crustáceos (como las gambas, los cangrejos y las langostas) y los moluscos (como las almejas, los mejillones, las ostras, las vieiras, el pulpo y la sepia). Algunas personas con alergia al marisco son alérgicas a ambos grupos de animales pero hay otras que solo son alérgicas a uno de estos grupos.

La gente puede acabar superando algunas alergias alimentarias con el paso del tiempo, pero las personas alérgicas al marisco suelen presentar esta afección hasta el final de sus días. La alergia al marisco se puede desarrollar a cualquier edad. Incluso aquellas personas que previamente ingerían marisco sin problemas pueden desarrollar este tipo de alergia.

¿Qué ocurre cuando una persona es alérgica al marisco?

El sistema inmunitario normalmente lucha contra las infecciones. Pero, cuando una persona es alérgica al marisco, su sistema inmunitario reacciona de una forma desproporcionada a las proteínas que contiene el marisco. Y cada vez que esta persona ingiera marisco, su cuerpo interpretará que esas proteínas son invasores nocivos.

El sistema inmunitario reacciona intentando por todos los medios hacer frente al "invasor". Esto provoca una reacción alérgica, en la cual el organismo libera una serie de sustancias químicas, como la histamina. En algunos casos, esto puedo ocurrir incluso cuando una persona manipula marisco o cuando inhala partículas en el aire procedentes del marisco.

La liberación de las sustancias químicas propias de una reacción alérgica puede hacer que los afectados presenten algunos de los siguientes síntomas:

  • resuello o respiración sibilante ("pitos" al respirar)
  • problemas para respirar
  • tos
  • ronquera
  • opresión de garganta
  • dolor de estómago
  • vómitos
  • diarrea
  • ojos lloros, picor y/o hinchazón ocular
  • urticaria
  • granos o ronchas rojas
  • inflamación
  • disminución de la tensión arterial, que puede provocar mareos y/o pérdida de la conciencia

La gente puede tener distintos tipos de reacciones alérgicas a distintos tipos de marisco. Todo depende de la persona. A veces, la misma persona puede reaccionar de formas diferentes en momentos diferentes.

La alergia al marisco puede provocar una reacción alérgica grave, que recibe el nombre de anafilaxia. La anafilaxia al principio se puede manifestar como si se tratara de una reacción alérgica leve y luego empeorar rápidamente, pudiendo llevar a la persona a tener problemas para respirar y/o a perder la conciencia. Si no se trata, la anafilaxia puede poner en peligro la vida del afectado.

¿Qué puedes hacer?

Si tu médico cree que eres alérgico al marisco, probablemente te remitirá a un alergólogo para que te haga las pruebas pertinentes. Si los resultados son positivos, el alergólogo te dará una serie de recomendaciones sobre cómo evitar el marisco.

La única forma real de prevenir las reacciones alérgicas consiste en evitar completamente el marisco. Pero evitar el alimento al que eres alérgico significa más que limitarte a no ingerirlo. También implica no ingerir cualquier otro alimento que podría contener marisco entre sus ingredientes. Asimismo, algunos productos no alimentarios (como los piensos para animales, los suplementos nutricionales, el brillo de labios y los abonos) a veces contienen marisco. Necesitarás leerte todas las etiquetas de los productos alimenticios y estar pendiente los productos no alimentarios que lo pueden contener.

La mayoría de las reacciones alérgicas al marisco ocurren cuando la gente ingiere este alimento, pero en algunas ocasiones la gente reacciona al contacto con el marisco o a la inhalación del vapor procedente del marisco durante su proceso de cocción. ¡Hay gente que puede incluso reaccionar al entrar en una pescadería!

Tu alergólogo te entregará un listado de alimentos a evitar. También puedes encontrar información en sitios de Internet como Food Allergy & Anaphylaxis Network (Red de alergia alimentaria y anafilaxia).

Leerse las etiquetas alimentarias

Los fabricantes de productos alimenticios vendidos en EE.UU. deben especificar en un lenguaje claramente comprensible si sus productos contienen algunos de los ocho tipos de alérgenos alimentarios más frecuentes, entre los que figura el marisco. De todos modos, cuando detectes afirmaciones sobre el marisco en las etiquetas alimentarias, ten en cuenta que sólo se refieren al marisco perteneciente al grupo de los crustáceos. Si eres alérgico a los moluscos, deberás fijarte en el listado de ingredientes para saber si los contiene.

Aparte de averiguar si el alimento contiene marisco como ingrediente, también deberás estar pendiente de la contaminación cruzada. Este tipo de contaminación ocurre cuando un alimento que puedes ingerir sin problemas entra en contacto con el marisco, como cuando un fabricante utiliza la misma maquinaria para procesar muchos tipos diferentes de alientos o cuando en la cocina de un restaurante se utiliza la misma tabla de cortar o la misma cacerola para preparar marisco y otros alimentos.

Las compañías alimentarias no están obligadas a informar sobre el riesgo de contaminación cruzada en sus etiquetas, aunque muchas de ellas utilizan frases como "preparado en unas instalaciones que también procesan marisco" en sus envases. Evita este último tipo de alimentos, ya que pueden contener proteínas del marisco.

Puesto que no existe normativa regulatoria sobre la contaminación cruzada en las etiquetas alimentarias, consumir un producto que carece de este tipo de información implica asumir un riesgo. Por lo tanto, deberás ponerte en contacto con la compañía para saber si el producto podría contener marisco. Puedes encontrar esta información en el sitio de Internet de la compañía o bien puedes ponerte en contacto con un representante de la compañía por correo electrónico.

Si vas a comer en un restaurante, comedor, cafetería, la casa de un amigo o cualquier otro lugar donde no puedas controlar cómo se preparan los alimentos, haz que el personal que te atienda o que tus anfitriones sepan que eres alérgico al marisco.

Cómo abordar las reacciones graves

Si tu médico te ha diagnosticado una alergia al marisco de riesgo del vida (o cualquier otro tipo de alergia alimentaria de riesgo vital), querrá que lleves encima un auto-inyectable de adrenalina a utilizar en caso de emergencia. Los auto-inyectables de adrenalina son unos medicamentos que se venden en envases fáciles de llevar de aproximadamente el tamaño y la forma de un rotulador grande. Son fáciles de utilizar. Si necesitas llevar uno encima, tu médico o el personal de enfermería te indicará cómo se utiliza.

Ten el inyectable de adrenalina siempre a mano; no lo guardes en tu casillero, sino en tu cartera, bolsa o mochila para poder acceder a él en cualquier ocasión. Asegúrate de que el personal de tu centro de estudios dispone de inyectables de adrenalina en lugares de fácil acceso. En un episodio de anafilaxia, los segundos cuentan mucho. Si tu médico te recomienda tomar otros medicamentos después de una reacción alérgica, llévalos también siempre encima.

Si ingieres por error algún alimento que contiene marisco y empiezas a presentar síntomas alérgicos graves, como inflamación en el interior de la boca o de la garganta y/o dificultades para respirar, ponte el auto-inyectable de inmediato.

Después de utilizar la adrenalina, llama al teléfono de emergencias en busca de ayuda (911 en EE.UU, 999 en el Reino Unido y 112 en el resto de la U.E.). Incluso después de haber utilizado la adrenalina, la gente que presenta una reacción anafiláctica puede tener una segunda ráfaga u oleada de síntomas graves. Por lo tanto, deberás estar bajo supervisión médica en un hospital durante varias horas por si fuera necesario aplicarte algún tratamiento complementario.

Vivir con una alergia puede parecer muy duro a veces. Pero cuanta más y más gente recibe este tipo de diagnóstico, aumenta la conciencia en los centros de estudio, los restaurantes, las empresas y la sociedad en general sobre los riesgos a que se exponen las personas afectadas por una alergia alimentaria.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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