Linfoma de Hodgkin

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Linfoma de Hodgkin

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Un día mientras se afeitaba, Justin notó que tenía un bulto al costado del cuello. Al principio, no le prestó mucha atención y supuso que desaparecería. Pero después de una semana, el bulto seguía allí, de modo que fue a ver al médico. Las preguntas que el médico le hizo lo sorprendieron un poco. ¿Había adelgazado? ¿Se cansaba fácilmente? ¿Había tenido fiebre o sudores nocturnos alguna vez? A medida que Justin respondía afirmativamente, se preguntaba qué tenían que ver esas cuestiones con el bulto en el cuello.

El médico le explicó que el bulto era un ganglio linfático hinchado y que quería controlarlo de cerca. Le recetó antibióticos porque los ganglios linfáticos hinchados a menudo se deben a infecciones. Sin embargo, cuando el medicamento no redujo la hinchazón, el médico recomendó otros exámenes y les informó a Justin y a su madre que eran necesarios para detectar la presencia de una enfermedad, incluido el linfoma.

¿Qué es el linfoma de Hodgkin?

El linfoma de Hodgkin es un tipo de cáncer llamado linfoma que se desarrolla en el sistema linfático.

El sistema linfático ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a eliminar las bacterias, los virus y otras sustancias no deseadas mediante un proceso de filtrado. El sistema linfático incluye a los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas, las vegetaciones y la médula ósea, así como a los conductos (llamados vasos linfáticos) que los conectan.

La mayoría de las personas no nota el funcionamiento del sistema linfático; de hecho, la única vez que toma consciencia de este sistema es cuando los ganglios linfáticos se hinchan. A menudo, esto sucede cuando una persona está enferma, un signo de que el sistema linfático trabaja arduamente para eliminar una infección del cuerpo mediante un proceso de filtrado.

El linfoma es una enfermedad en la que se forman células cancerosas en el sistema linfático de una persona y comienzan a proliferar sin control. Hay varios tipos de linfomas diferentes y se dividen en dos categorías generales: linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin.

Los linfomas que tienen un tipo específico de célula, llamada célula Reed-Sternberg, se clasifican bajo la denominación de linfomas de Hodgkin. Hay varios subtipos diferentes de linfomas de Hodgkin, en función del aspecto del tejido canceroso bajo un microscopio.

Nadie sabe con exactitud cuál es la causa del linfoma de Hodgkin. Las personas que tienen un familiar cercano que haya tenido linfoma de Hodgkin parecen tener una probabilidad levemente mayor de desarrollar la enfermedad, al igual que aquellas que fueron sometidas a un trasplante de órganos o tuvieron síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Sin embargo, solo por haberte sometido a un trasplante de órganos o tener el sistema inmunitario deteriorado no significa que tendrás linfoma de Hodgkin. La mayoría de las personas con linfoma de Hodgkin no tiene ninguno de estos factores de riesgo.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Los signos y los síntomas del linfoma de Hodgkin varían de una persona a otra. Algunas no advierten los síntomas en absoluto o tal vez piensan que alguna otra cosa los provoca.

Algunos de los signos y síntomas más comunes son los siguientes:

  • ganglios linfáticos hinchados en el cuello, la axila o la ingle que no desaparecen
  • fiebre
  • sudores nocturnos
  • adelgazamiento en el transcurso de varios meses, a pesar de comer normalmente
  • cansancio y debilidad
  • tos o dificultad para respirar
  • comezón o sarpullido

El síntoma que la mayoría de las personas advierte primero es la hinchazón de los ganglios linfáticos. Por supuesto, la hinchazón de los ganglios linfáticos no suele significar cáncer: con más frecuencia es un signo de una enfermedad frecuente, como una infección. De hecho, todos los síntomas del linfoma de Hodgkin también pueden deberse a otras enfermedades; es por eso que solo un médico puede determinar realmente lo que no está bien.

¿Cómo se diagnostica?

Además de realizarte un examen físico, el médico te preguntará acerca de tus inquietudes y síntomas, tu salud en el pasado, la salud de tu familia, los medicamentos que estás tomando, las alergias que puedas tener y otros temas. Esto recibe el nombre de historia clínica.

Una de las cosas que los médicos pueden buscar si se sospecha la presencia de un linfoma es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Los médicos pueden intentar tratar los ganglios linfáticos hinchados con antibióticos, porque las infecciones son la causa más común de esta hinchazón. Pero si la hinchazón no cede, el médico puede indicar que se realice una biopsia.

Una biopsia es un tipo de estudio en el que un médico extrae un trozo diminuto de tejido o una pequeña cantidad de líquido del cuerpo y los envía a un laboratorio para que un especialista los examine bajo un microscopio.

Hay varios tipos de biopsias. En el caso del linfoma de Hodgkin, el médico generalmente indica la realización de una de dos tipos de biopsias:

  1. Punción biópsica con aguja fina: el médico utiliza una aguja muy fina para aspirar una pequeña cantidad de tejido del ganglio linfático.
  2. Biopsia de extirpación o de incisión: el médico abre la piel para extirpar la totalidad del ganglio linfático agrandado (de extirpación) o solo parte de este (de incisión).

El médico puede usar anestesia local (en la que se adormece solo una parte del cuerpo) o anestesia general (en la que la persona está dormida), a fin de asegurarse de que el paciente no sienta dolor durante estos procedimientos.

Si el médico de cabecera sospecha la presencia de un linfoma de Hodgkin, te derivará a un oncólogo, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer. El oncólogo te hará más pruebas para determinar si el cáncer se ha diseminado. Este proceso se llama determinación del estadio clínico.

Algunas de estas pruebas son las siguientes:

  • análisis de sangre
  • radiografía de tórax
  • tomografía computada (TC o TAC), un tipo de radiografía que gira alrededor del paciente y crea una imagen del interior del cuerpo desde diferentes ángulos
  • biopsia de médula ósea para detectar la presencia de cáncer en este tejido
  • tomografía por emisión de positrones (TEP) que puede mostrar la diferencia entre las células normales y anormales en función de su actividad metabólica

¿Cómo se trata?

El tratamiento para el linfoma de Hodgkin es muy eficaz en la mayoría de las personas. El tipo y la duración del tratamiento varían en función del estadio y el tipo de enfermedad; el lugar del cuerpo donde se encuentra la enfermedad; y la edad, la madurez física y el estado de salud general de la persona.

Los tratamientos que se usan con más frecuencia para el linfoma de Hodgkin son la quimioterapia y la radioterapia. La quimioterapia mata las células cancerosas o detiene su crecimiento. Además, es posible que a algunas personas se las someta a cirugía para extirpar los tumores.

Los investigadores trabajan constantemente en nuevos tratamientos para el cáncer. Algunas personas toman la decisión de participar en ensayos clínicos, que son formas de poner a prueba los nuevos tratamientos para el cáncer o comparar su eficacia con los tratamientos que ya existen. Si tienes linfoma de Hodgkin, el médico puede decirte si ésta es una buena idea para el tipo de linfoma específico que tienes.

¿Qué esperar?

El tratamiento del linfoma de Hodgkin es fuerte. Destruye las células inocuas junto con las nocivas, lo que puede provocar ciertos efectos secundarios.

Aunque los efectos secundarios dependen de la persona y del medicamento que el médico receta, los efectos secundarios a corto plazo más frecuentes de la quimioterapia son náuseas, vómitos y sensación semejante a la de estar engripado. Algunas personas se sienten débiles o mareadas después de los tratamientos, o tienen fiebre. Otras tienen llagas en la boca o pierden el apetito de repente. La caída total o parcial del cabello también es frecuente.

Los efectos secundarios a corto plazo de la radiación pueden ser similares a los de la quimioterapia, aunque los de la radiación suelen ser más localizados, lo que significa que afectan solo la zona donde ésta se aplica. Las personas pueden seguir teniendo efectos secundarios por varias semanas después de la finalización del tratamiento.

La quimioterapia y la radioterapia pueden debilitar el sistema inmunitario. Si estás recibiendo uno de éstos tratamientos, mantente alejado de los amigos y los miembros de la familia que estén resfriados, tengan gripe u otras infecciones. También debes evitar sufrir cortes y otras heridas. Lo mejor es que dejes en suspenso los deportes y las actividades físicas más extenuantes; sin embargo, aún puedes mantenerte activo haciendo ejercicios más moderados, como caminar.

Infórmale al médico si el tratamiento te causa efectos secundarios. Además, el médico puede informarte sobre los posibles efectos secundarios a largo plazo del tipo de tratamiento que estás recibiendo.

Puede ser difícil lidiar con los efectos secundarios del tratamiento. Tal vez te sientas cansado y tengas náuseas, y debas enfrentar la caída de tu cabello. Es importante que busques el apoyo de tus padres, de otros familiares y de tus amigos. Si lo deseas, pide hablar con un psicólogo, que escuchará tus sentimientos de manera privada y sin opinar al respecto.

También puedes unirte a un grupo de apoyo en el que conocerás y hablarás con personas que tienen Hodgkin u otros tipos de tumores malignos, y que están lidiando con los mismos problemas que tú.

Si tienes o tuviste linfoma de Hodgkin, es importante que consultes al médico regularmente por muchos años después del tratamiento. En ocasiones, el cáncer puede regresar, y, si esto sucede, las citas de seguimiento con el oncólogo pueden ayudarte a detectarlo de manera temprana. El médico también controlará la aparición de los efectos tardíos del tratamiento.

Después de que el linfoma de Hodgkin desaparece, la mayoría de las personas nunca vuelve a tenerlo. Sin embargo, algunas sí. El término "recurrente" describe al linfoma de Hodgkin que, después del tratamiento, regresa a la misma zona o a una nueva. Si tienes síntomas, informa a tus padres y al médico. Algunas personas pueden desarrollar otros tumores malignos después de haber recibido tratamiento para el Hodgkin, lo que requerirá más tratamientos.

La mayoría de las personas sobreviven al linfoma de Hodgkin y llevan vidas normales y productivas.

Revisado por: Robin E. Miller, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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