Parálisis de Bell

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Parálisis de Bell

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(Bell's Palsy)

La parálisis de Bell es un episodio de debilidad o parálisis temporal de los músculos de un lado de la cara. Estos músculos están controlados por los nervios faciales. Puesto que hay un nervio facial en cada lado de la cara y la parálisis de Bell suele afectar solamente a uno de los dos nervios, las personas que la padecen suelen experimentar rigidez o debilidad en un lado de la cara.

¿Cuál es la causa de la parálisis de Bell?

Cuando los nervios faciales funcionan correctamente, llevan multitud de mensajes del cerebro a la cara. Esos mensajes pueden decirle a un párpado que se cierre, a un lado de la boca que sonría o haga una mueca de desagrado, o a las glándulas salivares que produzcan saliva. Los nervios faciales también ayudan al cuerpo a fabricar lágrimas y a degustar alimentos. Pero, si un nervio facial se inflama y sufre un proceso de compresión, como ocurre en la parálisis de Bell, esos mensajes no se pueden enviar correctamente. El resultado es la debilidad o parálisis temporal de los músculos de un lado de la cara.

La parálisis de Bell puede estar causada por una infección vírica, como la del virus del herpes (que provoca las pupas labiales o calenturas), el virus Epstein-Barr (que provoca la mononucleosis), o el virus de la gripe (también conocida como “influenza”). También se ha relacionado con un agente infeccioso que provoca la enfermedad de Lyme. Por descontado, esto no significa que todo el mundo que contrae una infección vírica o la enfermedad de Lyme desarrollará a la fuerza una parálisis de Bell —la mayoría de la gente no lo hace. Pero en una cantidad reducida de personas, la respuesta del sistema inmunitario a las infecciones víricas provoca una inflamación del nervio facial. El nervio inflamado sufre una compresión al pasar a través de un agujerito ubicado en la base del cráneo, que es lo que provoca la parálisis de Bell.

La parálisis de Bell puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más frecuente en adultos. Las personas diabéticas y las mujeres embarazadas son más proclives a desarrollar este tipo de parálisis.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Los síntomas de la parálisis de Bell suelen aparecer aproximadamente entre una y dos semanas después de una infección vírica. Generalmente los síntomas alcanzan la máxima intensidad durante las primeras 48 horas. Pocas horas o pocos días antes de la aparición de la parálisis, algunas personas tienen cefalea (dolor de cabeza) o les duele detrás o delante de las orejas. Los afectados pueden notar como si un lado de la cara se les cayera o se les pusiera rígido. Algunos solo experimentan cierta debilidad, mientras que otros no pueden mover en absoluto un lado de la cara.

Otos síntomas de la parálisis de Bell incluyen:

  • dificultad para cerrar completamente un ojo
  • sequedad en un ojo
  • problemas para saborear alimentos con la parte anterior del lado afectado de la lengua
  • cambios en la cantidad de saliva producida o babeo
  • oír sonidos que parecen más fuertes de lo normal por una oreja.

La parálisis de Bell solamente afecta a la cara, de modo que, si una persona tiene debilidad u otros síntomas en otras partes del cuerpo, su problema tendrá otra causa.

¿Cómo se diagnostica?

Si tienes algunos de los síntomas propios de la parálisis de Bell, deberías ir al médico lo antes posible.

El médico te hará una historia médica detallada y te explorará detenidamente para eliminar otras causas posibles de los síntomas que presentas. El médico querrá saber cuánto tiempo llevas con esos síntomas, si has pasado alguna enfermedad o has tenido algún traumatismo craneoencefálico (es decir, te has dado algún golpe en la cabeza) hace poco, y si has tenido cualquier otro problema, como debilidad o parálisis en otras partes del cuerpo.

Si tienes otros síntomas, como visión doble o dificultades para tragar, o si te has lesionado la cabeza o la cara recientemente, díselo al médico. Puesto que hay problemas más graves que la parálisis de Bell que pueden cursar con parálisis facial, como una lesión cerebral, es importante que informes de cualquier otro problema que estés teniendo.

No hay ninguna prueba específica para detectar la parálisis de Bell, aunque es posible que el médico analice si tienes la enfermedad de Lyme, una infección por virus del herpes u otra infección. Algunas infecciones, como la de Lyme, se pueden tratar, pero en la mayoría de los casos, cuando se desarrolla una parálisis de Bell, la infección por el virus que la ha provocado ya ha pasado.

Si el médico sospecha que tus síntomas pueden tener alguna otra causa, es posible que te mande someterte a alguna prueba de diagnóstico por la imagen, como las radiografías, la tomografía computerizada (TC) o la resonancia magnética (RM), para mirarte el cuerpo por dentro a fin de descartar o diagnosticar otros problemas. Algunos médicos recomiendan hacer un electromiograma (EMG), que evalúa lo bien que responden los músculos a las señales nerviosas.

¿Cómo se trata?

Para que remitan los síntomas de la parálisis de Bell, los nervios necesitan recuperarse solos, y eso es algo que solamente puede ocurrir con el tiempo. De todos modos, algunos médicos recetan medicamentos para reducir la inflamación. Si una persona con parálisis de Bell no puede cerrar un ojo completamente, el médico le puede recetar gotas para los ojos, un parche ocular o gafas protectoras para que tenga menos molestias y para impedir que se lesione la córnea.

Aunque al principio pueda asustar un poco, la mayoría de la gente con parálisis de Bell se recupera completamente en uno a tres meses. De todos modos, a una cantidad reducida de afectados les queda una debilidad facial permanente después de recuperarse de una parálisis de Bell.

Cuídate

Si tienes parálisis de Bell, es muy importante que te alimentes bien y duermas mucho. Una nutrición adecuada y el reposo ayudarán a tu cuerpo mientras se recupera.

Una de las cosas más duras de tener parálisis de Bell es afrontar las emociones que la acompañan. Para empezar, la parálisis de Bell puede asustar bastante. Y, puesto que afecta temporalmente al aspecto físico, tal vez te dé vergüenza o tengas ataques de timidez cuando tengas que relacionarte con otras personas o hacer cosas en público. Incluso tus mejores amigos pueden bromear o meterse contigo sin mala intención, pero, si te molesta lo que te dicen, házselo saber. Explica a la gente por qué tu cara tiene ese aspecto. La parálisis de Bell no es contagiosa, de modo que no se la puedes “pegar” a nadie, y no la ha provocado nada de lo que hayas podido hacer o haya podido hacer otra persona.

Tener un problema de salud como la parálisis de Bell a menudo ayuda a saber quiénes son los amigos de verdad de uno. Confía en las personas que sabes estarán dispuestas a apoyarte —tus mejores amigos, tu familia o el psicólogo del instituto, por ejemplo. En un par de meses, deberías volver a ser el mismo de siempre.

Revisado por: Mena Scavina, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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