Alergias: la historia de Gillian

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Alergias: la historia de Gillian

(Allergies: Gillian's Story)

Me diagnosticaron alergia cuando era una niña. Algunas personas sufren de alergia leve, mientras que otras tienen la desgracia de padecer alergias graves que podrían incluso llevarlas a la muerte. Si bien mis alergias no son tan graves, soy alérgica a tantas cosas que este problema podría verdaderamente interferir con mi vida si lo permitiera. Algunas de las cosas que me afectan son el polen, el polvillo proveniente de los animales, los ácaros y algunos medicamentos (¡como la penicilina, que me hace hinchar como un globo gigante!). También soy alérgica a algunos alimentos.

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He estado afrontando las alergias desde hace mucho tiempo. ¡Voy al alergista desde los 5 años! Voy cada dos semanas para que me dé dos inyecciones, que en realidad no son ningún problema. Se han transformado en parte de mi vida. También tomo dos medicamentos diferentes. Mientras me dé las inyecciones y tome los medicamentos, puedo seguir prácticamente con todas mis actividades normales. Simplemente, sufrir, o no hacerlo, depende de mí.

Sin embargo, hay momentos del año en los que mis alergias son muy fuertes, como el invierno y la primavera. El invierno es la peor estación porque pasamos mucho tiempo en el interior y puede haber mucho polvo. Me la paso estornudando y la mayoría de las personas creen que estoy resfriada.

Cómo se ve afectada mi vida

Excepto por mi familia, nadie sabe realmente que sufro de alergia; aunque tengo que aclararle a la gente que me está dando una alergia cuando me empiezan a llorar los ojos. A veces hacen bromas. En ocasiones, mis amigos simplemente se ríen de mí amigablemente, pero los niños que no conozco pueden hacerme sentir mal. Sencillamente, los ignoro. Con frecuencia simplemente me olvido de ellos poniendo mis CDs de Skye Sweetnam o FM Static a todo volumen. Ésa es la música que me alegra. También me gusta escribir en mi diario o hacer yoga para superar los sentimientos de tristeza.

Es imposible darse cuenta de que tengo un problema de salud con sólo mirarme. Parezco una niña normal, como cualquiera de las que podrías cruzarte en la calle. No me molesta contarle a la gente que soy alérgica; después de todo, es normal tener alergia. A veces el tema sale en las clases de salud o cuando estoy congestionada o me lloran los ojos. Pero no doy muchos detalles cuando hablo de mis alergias ni les doy mucha importancia. Las alergias no han afectado la confianza en mí misma.

Obviamente, mis alergias me han impedido hacer algunas de las cosas que más me gustan. Por ejemplo, me encanta viajar y disfrutaría mucho si pudiera ir a ver los cerezos en flor en Washington, D.C. Pero cuando me acerco a más de 3 metros de las flores de cerezos tengo la sensación de perder todos los sentidos; ¡salvo por mis papilas gustativas! Se me nubla la vista, escucho todo como si estuviera bajo el agua y no puedo ver ni oler nada. Aunque es algo momentáneo, es deprimente. Y cuando viajé a Guatemala, me sentí bastante extraña porque le dieron coco fresco al grupo en el que estaba y yo soy alérgica al coco. Entonces, tuve que comer una manzana.

Pero las alergias no me han impedido viajar a los lugares a los que sí puedo ir. Con mi clase viajamos a Williamsburg, en Virginia. Al principio, se suponía que iríamos en la época en la que florecen los cerezos y eso me preocupaba. Afortunadamente, el viaje se realizó en febrero. Pude ir y me divertí muchísimo.

También he tenido que rearmar algunos de mis sueños. Algunas personas superan las alergias con los años, pero los médicos no saben si mis alergias algunas vez desaparecerán por completo. Como soy alérgica a los animales con pelaje, como los gatos, los perros, los hámsteres y los jerbos, es probable que tenga que abandonar mi esperanza de ser veterinaria o de trabajar en un departamento de agronomía. Pero me interesan tantas cosas y ¡hay tantas carreras para elegir!

Convivir con las alergias

He aprendido a hacer frente a mis alergias y, en ocasiones, incluso les veo el lado positivo. Las alergias me enseñaron a no tener prejuicios hacia las enfermedades de otras personas. Mis alergias podrían ser mucho peores. Las alergias son hereditarias. Aproximadamente todos mis familiares por parte de mi padre sufren de alergias y las alergias de mi papá son casi 10 veces peores que las mías. Él me ayuda mucho a tolerarlas, porque sabe lo que se siente. Cuando se me hace difícil, simplemente hablo con él.

Mis alergias han estado mejorando. Ahora que lo pienso, ya no son tan graves como antes. Creo que en parte se debe a que el tratamiento está funcionando. Pero saber qué cosas tengo que evitar y qué tengo que hacer por las alergias es de gran ayuda. Por ejemplo, si no tomo mis medicamentos puedo tener un aliento muy feo. ¡Y hay demasiados chicos lindos como para permitir que esto ocurra!

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: octubre de 2011
Revisado inicialmente por: Stephen J. McGeady, MD

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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