Exploraciones mamaria y vaginal

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Exploraciones mamaria y vaginal

(Breast and Pelvic Exams)

Por qué necesitas hacerte estas exploraciones

El American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) recomienda que una chica se haga su primera exploración ginecológica entre los 13 y los 15 años de edad. Pero no todas las chicas necesitarán someterse a una exploración vaginal en la primera visita. Muchos ginecólogos simplemente realizarán una exploración médica ordinaria y hablarán con sus pacientes sobre su desarrollo.

Las visitas ginecológicas anuales son importantes por diversas razones, incluyendo las siguientes:

  • como una revisión ordinaria. Te interesará asegurarte de que te estás desarrollando con normalidad.
  • para resolver algún problema. Puede haber multitud de motivos que pueden hacer recomendable someterse a una exploración vaginal. Por ejemplo, si tienes problemas menstruales, ciclos irregulares, dolor o signos de infección y dudas sobre tu desarrollo, es una buena idea que vayas al médico.

Además, si has tenido relaciones sexuales alguna vez, probablemente necesitarás someterte a una exploración vaginal.

Cómo elegir al profesional adecuado

Si vas a participar en la elección del profesional de la salud que te va a realizar la exploración vaginal, dispondrás de distintas opciones para escoger. Estos expertos podrán recetarte métodos anticonceptivos y proporcionarte información sobre la salud reproductiva y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS):

  • Médicos de familia y pediatras. Si tu médico de familia o tu pediatra realiza exploraciones mamarias y vaginales y facilita información a los adolescentes sobre la salud sexual, eso significa que podrás acudir a un médico que ya conoces y sentirte más cómoda en tu primera exploración vaginal.
  • Especialistas. Hay diversos tipos de médicos y enfermeros que tienen una formación especial en la salud reproductora de la mujer. Entre ellos se incluyen los siguientes:
    • Los ginecólogos son médicos que se han formado específicamente en la salud de la mujer.
    • Los médicos especialistas en adolescencia se han especializado en las cuestiones de salud y en el trato de los adolescentes. Están familiarizados con las preocupaciones que tiene la mayoría de jóvenes sobre su aparato reproductor y saben aconsejarles sobre métodos anticonceptivos y sobre la prevención de las ETS.
    • Personal especializado en ginecología poseen una formación que les permite prestar una atención especial a la salud reproductora de la mujer, incluyendo la realización de exploraciones mamarias y vaginales.

El hecho de elegir a un profesional de la salud que sea hombre o mujer es algo que depende exclusivamente de ti. Algunas mujeres prefieren que las explore una médica o una enfermera porque se sienten más cómodas y están más abiertas a la hora de hablar sobre problemas relacionados con el aparato reproductor femenino y la sexualidad. Otras mujeres se sienten más cómodas cuando las explora un médico o un enfermero. Si la exploración la realiza un médico o un enfermero, lo más probable es que disponga de una enfermera ayudante que estará presente durante toda la exploración.

Pedir cita

Lo mejor es que permitas que tus padres participen en el cuidado de tu salud. Si vas a ir a vera un médico en su consultorio para que te haga una exploración ginecológica, es posible que necesites implicar a un adulto que te incluya en su seguro de salud (de lo contrario, podría resultarte bastante caro).

Si por algún motivo no puedes implicar a tus padres, puedes aprovechar las ventajas de las clínicas especializadas en planificación familiar, como Planned Parenthood, o tu clínica local para adolescentes. Estas clínicas cuentan con personal altamente especializado que te atenderá a un costo más reducido y que respetará el derecho a la confidencialidad. Cada estado tiene diferentes directivas sobre las cuestiones médicas en que los adolescentes pueden recibir una atención confidencial. El médico debería ser capaz de explicarte cuáles son esas cuestiones.

Lo más importante es que te sientas cómoda con la persona que te explore para poder hablar con ella sobre importantes cuestiones personales relacionadas con tu salud reproductora y tus relaciones, incluyendo el control de la natalidad.

¿Qué ocurre en una visita ginecológica?

La exploración ginecológica no requiere ninguna preparación especial. Cuando pidas cita, intenta programar la exploración para una fecha en que no tengas la menstruación. A muchas jóvenes puede resultarles difícil preverlo, ya que muchas de ellas tienen períodos irregulares al principio. Cuando habas la cita, pregunta en el consultorio del médico qué debés hacer si resulta que te viene el período en esa fecha. Algunos médicos consideran que no pasa nada si tienen que hacer una exploración vaginal al principio o al final del período menstrual, cuando la menstruación es escasa, pero cada profesional sigue una política diferente.

Cuando llegues a la consulta, es posible que te pidan que llenes algunos formularios mientras esperas para la visita. Esos formularios incluirán preguntas sobre enfermedades o afecciones que padezcas, hábitos que afectan a tu salud (si bebes o fumas), enfermedades que conozcas de tu familia y tus antecedentes personales sobre actividad sexual, embarazo y control de la natalidad. Tal vez también te pidan la fecha de tu último período (o el médico o la enfermera te la preguntarán durante la exploración).

Cuando entres en la sala donde te explorarán, una enfermera o asistente técnica sanitaria hará algunas cosas que tu médico te habrá hecho un millón de veces, como pesarte y tomarte la tensión arterial. Luego te dejarán sola para que te desvistas. Quizá te resulte extraño quitarte incluso la ropa interior porque es posible que no hayas tenido que desnudarte completamente en ninguna otra exploración médica. La enfermera o asistente técnica sanitaria te dará una sábana de papel o una bata -o quizás ambas cosas a la vez- para que te cubras. Si tienes frío, a la mayoría de médicos no les importará que te dejes puestos los calcetines.

Al cabo de unos minutos, el médico (o el personal especializado en ginecología, en el caso de que hayas elegido a este profesional) llamará a la puerta para asegurarse de ya llevas la bata puesta. Si estás lista, entrará e iniciará la exploración. Quizás empiece repasando lo que escribiste en el formulario o tal vez prefiera hablar sobre esas cosas más adelante.

Si esta es tu primera exploración ginecológica, díselo al doctor. De este modo, podrá proceder muy lentamente e ir explicándote cuanto vaya haciendo. La visita también será un buen momento para preguntar sobre métodos anticonceptivos y otras cuestiones relacionadas con la sexualidad, en caso de que lo necesites. Algunos médicos prefieren hablar sobre estos temas antes de la exploración y otros prefieren hacerlo al concluirla. Tu objetivo es asegurarte de que tus preguntas reciban una respuesta adecuada.

La exploración mamaria

Durante la exploración ginecológica, te pedirán que te acuestes boca arriba en una camilla. Tu cuerpo seguirá cubierto por la sábana de papel o la bata que te habrán facilitado, y el médico sólo irá descubriendo aquellas partes que vaya examinar.

El médico te realizará la exploración mamaria palpándote y ejerciendo una ligera presión sobre distintas partes de tus senos. Una vez concluido, tal vez te enseñe cómo deberías auto-explorarte los senos. Eso te ayudará a familiarizarte con su textura, para que sepas qué bultos son normales y cuáles podrían ser el producto de un cambio reciente.

La exploración vaginal

La exploracion vaginalDurante la exploración vaginal, el médico o el enfermero especializado en ginecología te pedirá que te desplaces hacia abajo sobre la camilla, de modo que tu cadera quede al final de la misma. Deberás doblar las rodillas y apoyar los pies sobre los estribos, que son dos piezas metálicas de forma triangular que salen del final de la camilla. Aunque los estribos pueden asustar un poco, solo sirven para que apoyes los pies y estés más cómoda. El médico te pedirá que separes relajadamente las piernas hacia ambos lados tanto como puedas. Tal vez te resulte extraño estar acostada con las piernas abiertas de ese modo, pero todas las mujeres se sienten así al principio.

El médico se pondrá unos guantes y examinará el exterior de tu vagina para asegurarse de que no hay partes llagadas o inflamadas y de que todo se ve normal desde fuera.

La exploración interna

Seguidamente el médico te examinará el interior de la vagina con la ayuda de un espéculo. El espéculo es un instrumento delgado, de plástico o metal, que termina en una pieza articulada (con bisagra), que permite abrir y cerrar el instrumento. El médico entibiará el espéculo utilizando agua (en algunos consultorios, el espéculo se mantiene tibio en un cajón mediante una mantita eléctrica). Luego lo deslizará dentro de tu vagina. Por lo general, el médico te indicará cuándo va a introducir el espéculo en tu interior para que no te agarre desprevenida.

Cuando el espéculo esté dentro de la vagina, el médico lo abrirá para examinar el interior de la misma. El hecho de introducir y abrir el espéculo no debería ser doloroso, aunque algunas mujeres dicen que experimentan una ligera presión e incomodidad. Lógicamente, si se trata de tu primera exploración, es probable que estés un poco tensa. Dado que la vagina está rodeada de músculos que se pueden contraer o relajar, la exploración te resultará más llevadera si intentas estar tranquila y relajar los músculos de esa zona.

Si notas que estás tensando los músculos de la vagina, prueba a respirar hondo o hacer ejercicios respiratorios que te ayuden a relajarte. En ocasiones, tararear tu canción favorita o conversar brevemente sobre algo te ayudará a distraerte y te permitirá relajarte más.

Cuando el espéculo esté en su sitio, el médico encenderá una luz dentro de la vagina para ver si existe algo anormal, como enrojecimientos, inflamaciones, secreciones o llagas.

La confidencialidad de los resultadosDebido a que tanto los ovarios como el útero se encuentran muy adentro en el cuerpo de una chica, no se pueden ver ni siquiera utilizando un espéculo, por lo que el médico deberá palparlos para asegurarse de que están sanos. Con tus pies todavía apoyados en los estribos y después de extraerte el espéculo de la vagina, el médico se pondrá lubricante en dos dedos (todavía con los guantes puestos) y te los introducirá en la vagina. Con la otra mano, te presionará sobre la parte inferior del abdomen (la zona comprendida entre la vagina y el estómago). Con ambas manos, una en el exterior y otra en el interior de tu cuerpo, el médico comprobará si los ovarios y el útero tienen el tamaño normal y están libres de quistes u otros crecimientos.

Durante esta parte de la exploración, es posible que sientas una ligera presión o incomodidad. De nuevo, si estás nerviosa, es importante que relajes los músculos y que respires lenta y profundamente.

La citología vaginal

La citología vaginal, también conocida como frotis vaginal o prueba de Papanicolau, puede formar parte de la exploración vaginal, aunque no todas las adolescentes necesitan hacerse una citología vaginal. Esta prueba se utiliza para detectar posibles células anómalas procedentes del cuello del útero. El American College of Obstetricians and Gynecologists recomienda que las chicas se hagan una citología vaginal unos tres años después de empezar a mantener relacione sexuales y a partir de entonces con una periodicidad anual. Todas las mujeres deberían haberse hecho esta prueba a los 21 años.

Para hacer un frotis vaginal, el médico palpará delicadamente el cuello del útero (o cérvix) para recoger células de esta área.

El frotis vaginal no debería doler, pero puede resultar molesto, sobre todo si se trata de la primera exploración vaginal. Lo bueno es que esta parte de la exploración suele ser muy breve.

Las células recogidas se envían a un laboratorio donde se analizan para verificar si existe alguna anomalía, que podría indicar la presencia de una infección o ser una señal de alarma de un posible cáncer de cuello de útero. (Al igual que el cáncer de mama, el cáncer de cuello de útero es muy poco frecuente en las adolescentes).

Pruebas para detectar las enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Si eres sexualmente activa, el médico o el enfermero especializado en ginecología es posible que te haga pruebas para detectar las ETS. Frotará el interior del cuello del útero con algo parecido a un hisopo de algodón. Luego retirará el espéculo de la vagina. Al igual que en el frotis vaginal, la muestra se enviará a un laboratorio donde se analizarán las distintas ETS.

Habla con tu médico o enfermera sobre cómo quieres que se pongan en contacto contigo para darte los resultados y sobre cómo deberían actuar en caso de no poderte localizar. De nuevo, los médicos y enfermeras harán todo lo posible por mantener la confidencialidad, pero necesitan que les indiques cómo localizarte.

Después de la exploración

Aunque la lectura de este artículo pueda parecer larga, una exploración vaginal completa (que incluye explorar la vagina, el cuello del útero, el útero y los ovarios), de hecho, sólo dura de 3 a 5 minutos.

Después de explorarte, te dejarán sola para que te vistas. Algunas mujeres afirman que tienen pequeñas pérdidas de sangre tras hacerse un frotis vaginal, por lo que prefieren ponerse un protector íntimo en la ropa interior cuando se vuelven a vestir. Si sangras un poquito, no pasa nada; no será como una menstruación y no durará mucho.

Si no has expuesto tus dudas y/o preguntas antes de la exploración, ahora es el momento de hacerlo. No temas hacer preguntas que parezcan estúpidas o tontas. Ninguna pregunta acerca de tu cuerpo lo es y éste es el mejor momento para obtener respuestas.

Las citologías vaginales son casi siempre normales en las adolescentes. Pero, si por algún motivo, el médico o el enfermero especializado en ginecología necesitaran verte de nuevo, el consultorio o la clínica te lo harán saber. A menos que tengas problemas en el aparato reproductor, no necesitarás repetir la exploración hasta al cabo de seis meses a un año.

Es muy importante que te sometas a una exploración vaginal anualmente, por muy bien que te encuentres, porque esta exploración ayuda a detectar los problemas a tiempo. Si no quieres volver a hacerte una exploración ginecológica porque no te gustó el médico o el enfermero especializado en ginecología que te la realizó, busca otro médico u otra clínica.

Si, debido a las molestias físicas que sentiste durante la exploración, no quieres volver a pasar por esa experiencia, recuerda que cada vez te resultará más y más fácil relajarte. Naturalmente, a nadie le gusta someterse a exploraciones médicas, pero tener un buen médico o enfermero en quien confiar puede ayudarte mucho.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: marzo de 2009

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