Hacer frente a la competición y a la presión deportiva

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Hacer frente a la competición y a la presión deportiva

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(Handling Sports Pressure and Competition)

La mayoría de las personas practica un deporte por el placer de divertirse con otras que comparten ese mismo interés. Pero no siempre se trata de diversión y juego. En los deportes en la escuela secundaria puede existir muchísima presión. Muchas veces por la sensación de que un padre o entrenador espera que siempre ganes.

Pero otras por la presión que uno mismo se impone; algunos jugadores son demasiado duros y exigentes consigo mismos. Y las circunstancias individuales pueden sumar todavía más estrés: tal vez haya un seleccionador de la universidad donde te gustaría cursar estudios superiores observándote desde las gradas.

Independientemente de cuál sea la causa, la presión por ganar puede a veces estresarte a tal punto que ya no te resulte divertido jugar.

¿Cómo puede repercutir el estrés en el rendimiento deportivo?

El estrés es la sensación que experimentamos cuando reaccionamos a determinados hechos. Es la forma que tiene el cuerpo de reaccionar ante un problema y prepararse para enfrentar una situación difícil con concentración, fuerza, energía y un estado de mayor alerta. Un poco de estrés o el tipo adecuado de estrés, es decir, un estrés positivo, puede ayudarte a mantenerte alerta, preparado para reaccionar.

Los hechos que provocan estrés se denominan estresores y abarcan un amplio abanico de situaciones; desde un peligro inminente hasta el momento de ofrecerse para lanzar el tiro libre que podría ganar el partido. El estrés también puede ser una respuesta a un cambio o la anticipación de algo (bueno o malo) que está a punto de ocurrir. Una persona puede sufrir estrés ante retos positivos, como ser seleccionado para formar parte del equipo escolar, así como ante retos negativos.

El distrés es una forma de estrés perjudicial que sufrimos cuando tenemos que adaptarnos a muchas exigencias negativas. Supón que ayer por la noche discutiste con un buen amigo, ésta mañana te has dejado los deberes en casa y a la tarde tienes un importante partido de tenis. Haces un esfuerzo por prepararte psicológicamente para el partido, pero no lo consigues. ¡Estás demasiado estresado! Vivir continuamente con mucho estrés puede dejarte sin energías y motivación.

El eustrés es el estrés positivo que surge ante el reto de formar parte de algo que disfrutas, pero para lo cual debes trabajar duro. El eustrés motiva y da energía; aporta esa chispa saludable necesaria para rendir en toda actividad que emprendes.

¿Qué puedo hacer para controlar las presiones?

Cuando comiences a sentir el estrés que provoca la competición, prueba las siguientes técnicas de relajación:

  • Respiración profunda: Busca un lugar tranquilo para sentarte. Inspira lentamente por la nariz, llenando completamente los pulmones. Contén la respiración aproximadamente cinco segundos y luego espira lentamente. Repite el ejercicio cinco veces seguidas.
  • Relajación muscular: Contrae fuertemente (flexiona) un grupo de músculos. Mantenlos tensos durante aproximadamente cinco segundos y luego relájalos. Repite el ejercicio cinco veces, eligiendo distintos grupos musculares.
  • Visualización: Cierra los ojos e imagina un lugar o acontecimiento del pasado que te transmita paz. Evoca las vistas bonitas y los sonidos tranquilizadores. Imagina que la tensión se disipa de tu cuerpo. También puedes visualizar el éxito. Los asesores de los deportistas profesionales a menudo les aconsejan imaginarse a sí mismos haciendo un buen pase, encestando o metiendo un gol una y otra vez. Luego, el día del partido, podrás evocar esas imágenes para calmar los nervios y reforzar la confianza en ti mismo.
  • Pensamiento positivo: Aleja los pensamientos negativos. Independientemente de que te estés preparando para una competición o enfrentándote a una derrota, repítete a ti mismo: "¡Aprenderé de mis errores!" "¡Controlo mis sentimientos!" "¡Puedo conseguirlo!"

Cuando el deporte te resulte demasiado estresante, desconéctate de la presión. Ve al cine o quédate con tus amigos. Céntrate en algo completamente diferente.

¿Cómo puedo mantener el estrés bajo control?

Si el deporte que practicas te pone tan nervioso que te da dolor de cabeza, te provoca náuseas o no te deja concentrarte en otras cosas, tienes síntomas de un tipo de estrés poco saludable que podría hacerse crónico. No permitas que se te acumule este tipo de estrés; si reprimes tus emociones, a la larga podrías tener problemas de salud importantes.

Habla sobre lo que te preocupa con un amigo. El mero hecho de compartir lo que sientes puede mitigar la ansiedad. En ocasiones resulta útil conocer el punto de vista de un adulto, de alguien que haya ayudado a los demás a enfrentar el estrés deportivo, como un entrenador o instructor de gimnasia. A continuación se mencionan otras cosas que puedes hacer para sobrellevar el estrés:

  • Trata bien a tu cuerpo. Aliméntate bien y duerme lo suficiente por la noche, sobre todo antes de los partidos que más te estresen.
  • Aprende y practica técnicas de relajación, como las descritas en el apartado anterior.
  • Practica alguna actividad física distinta del deporte en que compites. Sal a caminar, anda en bici y desconéctate completamente del deporte que te está estresando.
  • No pretendas ser perfecto: todo el mundo falla un tiro o mete la pata de vez en cuando (¡tampoco esperes entonces que tus compañeros de equipo sean perfectos!). Sé indulgente contigo mismo, recuerda todas las veces que lo has hecho bien y mira hacia delante.

Es posible que parte del estrés sea causa de la incertidumbre. Habla a solas con tu entrenador o instructor. Si sus expectativas te parecen poco explícitas o inconsistentes, pídele una aclaración. Aunque la mayoría de los instructores promueven con eficacia el desarrollo físico y mental de los atletas que entrenan, tal vez tengas que ser tú el encargado de abrir una línea de comunicación. Quizá desees también hablar con tus padres u otro familiar adulto.

Si te sientes muy agobiado porque te parece que no das a basto con todas las actividades a las que estás apuntado y te da la sensación de que has perdido el control, repasa las opciones y decide qué te convendría abandonar. Se trata del último recurso, pero si ya no disfrutas de un deporte, tal vez haya llegado el momento de encontrar otro que sea menos estresante. El estrés crónico no tiene nada de divertido y la diversión es la razón de ser de todo deporte.

Reconocer cuando uno necesita orientación para que lo ayuden a salir de una situación estresante no es ningún signo de debilidad; es un signo de valentía y de sensatez. No dejes de buscar apoyo hasta encontrarlo.

Disfruta del partido

¡Ganar es de lo más estimulante! Pero perder y sufrir cierto grado de estrés son parte de prácticamente cualquier deporte, al igual que de la vida. El deporte sirve para alimentar la autoestima y para desarrollar las habilidades sociales y el espíritu de equipo. Pero, sobre todo, el deporte sirve para pasarla bien.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de la revisión: septiembre de 2013

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