Trasplante de riñón

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Trasplante de riñón

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Los riñones no son partes del cuerpo en que uno piensa demasiado, a menos que padezca una enfermedad renal. Los riñones son fundamentales para la vida de una persona porque se encargan de filtrar los productos de desecho, así como el líquido sobrante y las sales del organismo. Si dejan de funcionar (lo que se conoce como "insuficiencia renal"), la persona deberá someterse a diálisis o a un trasplante de riñón.

¿En qué consiste un trasplante de riñón?

Un trasplante de riñón es una operación en que los médicos introducen un riñón nuevo en el cuerpo de una persona cuyos riñones han dejado de funcionar como es debido. Un solo riñón sano puede desempeñar la función de dos riñones disfuncionales.

Puesto que se puede vivir con un solo riñón, una persona viva puede donar uno de sus riñones sanos a otra cuyos riñones han dejado de funcionar con normalidad (convirtiéndose en donante). Un riñón también puede proceder de un donante que ha fallecido hace poco, pero la espera de este tipo de donaciones puede alargarse a un año o más.

La mayoría de trasplantes de riñón funcionan de forma satisfactoria. La gente que se somete a un trasplante de riñón debe medicarse de por vida para impedir que el cuerpo rechace el nuevo riñón. Pero, aparte de esto, la mayoría de los adolescentes que se someten a un trasplante de riñón pueden seguir manteniendo una vida normal y saludable en cuanto se recuperan de la operación.

¿Cómo funcionan los riñones?

Los riñones son dos órganos en forma de alubia ubicados cerca de la parte media de la espalda, justo debajo de las costillas. La mayoría de la gente tiene un riñón a cada lado de la columna vertebral. Los riñones ayudan a limpiar la sangre, eliminando elementos como líquidos sobrantes, sales y productos de desecho. Estos líquidos y estos productos de desecho se transforman en orina y salen del cuerpo cuando hacemos pipí.

Los riñones también segregan hormonas que ayudan a regular la tensión arterial, a producir nuevos glóbulos rojos y a mantener la concentración de calcio en sangre para tener unos huesos sanos.

Si los riñones dejan de funcionar como es debido (lo que se conoce como "insuficiencia renal"), el líquidos sobrante y los nocivos productos de desecho se acumulan en el organismo. La tensión arterial también puede subir y es posible que el cuerpo no consiga fabricar suficiente cantidad de glóbulos rojos. Si estos problemas no se tratan, pueden poner rápidamente en peligro la vida de la persona afectada.

¿Cuáles son las causas de la insuficiencia renal?

En los adolescentes, las principales causas de la insuficiencia renal son las siguientes:

  • Enfermedades genéticas. Existen afecciones que se dan en la familia que afectan a los riñones, como la enfermedad renal poliquística. En esta enfermedad, el tejido renal normal es substituido por quistes o sacos llenos de líquido.
  • Enfermedades glomerulares. Estas afecciones dañan las pequeñas unidades renales encargadas del filtrar la sangre (denominadas glomérulos).

La diabetes y la hipertensión son las dos principales causas del trasplante de riñón en la población adulta y ambas afecciones están incrementando su incidencia en la población adolescente. A pesar de que es muy improbable que una persona que presenta una de estas afecciones deba someterse a un trasplante de riñón durante la adolescencia, un buen control de la diabetes y/o de la hipertensión durante esta etapa puede impedir que desarrolle una enfermedad renal en la etapa adulta.

El tratamiento de la causa del daño de los riñones de una persona puede ayudar a curar los riñones. Pero si la persona ha perdido gran parte del funcionamiento de los riñones, los médicos recomendarán diálisis o un trasplante.

En aquellos adolescentes que son buenos candidatos para someterse a un trasplante, es posible que esta sea una buena opción. Puesto que la diálisis suele ser necesaria diariamente o varias veces a la semana, este tratamiento puede crear interferencias en la rutina diaria del afectado (por ejemplo, obligándole a faltar a clase de forma repetida). Un trasplante de riñón satisfactorio permite que el afectado recupere el tipo de vida que llevaba antes de desarrollar la insuficiencia renal.

Distintos tipos de trasplantes de riñón

Hay dos tipos de trasplante de riñón, en función de quién sea la persona que dona el riñón.

El trasplante de donante vivo consiste en que una persona recibe un riñón procedente de una persona que todavía está viva (generalmente de un pariente o de un buen amigo, aunque en algunos casos el riñón procede de un desconocido).

El trasplante cadaverico ocurre cuando el donante de riñón fallece. Este tipo de trasplantes requiere que las personas que necesitan un riñón nuevo se inscriban en una lista de espera de órganos hasta que se localice a un donante adecuado.

¿Cómo te deberías preparar para someterte a un trasplante de riñón?

Si el pediatra considera que deberías someterte a un trasplante renal, lo primero que deberás hacer es dirigirte a un hospital de trasplantes. Allí, un equipo de profesionales médicos te evaluará para saber si estás lo bastante sano como para someterte a la operación y tolerar los medicamentos que deberás tomar de por vida. La evaluación incluirá análisis de sangre, radiografías y otras pruebas, y es posible que se alargue unas pocas semanas.

Si el equipo de trasplante decide que eres un buen candidato para someterte a la operación, el próximo paso consistirá buscar un riñón donado. En algunos casos, el riñón donado procede de un pariente cercano o de un amigo que tiene el mismo tipo de sangre y de tejido que el receptor y cuyo órgano es de tamaño similar al del receptor.

Si no se consigue encontrar a un donante vivo, se inscribira tu nombre en la lista de espera de órganos hasta que se localice un riñón adecuado procedente de un donante muerto. Puesto que hay mucha más gente que necesita un riñón que la cantidad de riñones donados, la espera se puede alargar bastante.

Si se ha incluido tu nombre en la lista de espera de órganos, deberás mantenerte en contacto con tu médico y con el resto de profesionales que integren tu equipo de trasplante. Asegúrate de que saben cómo ponerse en contacto contigo en todo momento. Cuando se localice un riñón adecuado, deberás actuar con rapidez, de modo que ten siempre preparada la maleta para dirigirte al hospital en cuanto te llamen.

Mientras esperas la llegada del riñón, haz todo lo posible por mantenerte sano. Así estarás más preparado para el trasplante cuando llegue el momento. Lleva una dieta saludable, haz ejercicio con regularidad, toma tus medicamentos siguiendo las indicaciones médicas y asiste a todas tus visitas, sobre todo si estás recibiendo diálisis. Informa a tu médico y a tu equipo de trasplante si se produce algún cambio en tu estado de salud.

¿Qué ocurre durante un trasplante de riñón?

Cuando llegues al hospital para someterte a un trasplante de riñón, lo más probable es que los médicos te extraigan una muestra de sangre para hacerte la prueba de compatibilidad cruzada en busca de anticuerpos. Esta prueba se hace para averiguar si tu sistema inmunitario aceptará el riñón donado. Si la prueba ofrece un resultado negativo, significa que el riñón es compatible y se podrá iniciar el trasplante.

En el quirófano, te administrarán anestesia general para que permanezcas dormido a lo largo de toda la operación. El cirujano te hará una pequeña incisión en la parte inferior del abdomen (o vientre), justo encima de las caderas. Colocará el nuevo riñón en tu abdomen y unirá los vasos sanguíneos (arterias y venas) del nuevo riñón a los de la parte inferior de tu abdomen. También conectará los uréteres (las vías de que trasportan la orina) a tu vejiga.

En la mayoría de los casos, los riñones disfuncionales se dejan en su sitio y no se extraen a menos que provoquen problemas, como hipertensión o una infección. La operación suele durar de tres a cuatro horas.

¿Qué ocurre después de un trasplante de riñón?

Después de someterte a un trasplante de riñón, pasarás unos pocos días (aunque no más de una semana) en el hospital mientras te recuperas. Durante ese periodo, tu equipo médico te supervisará atentamente para asegurarse de que no presentas complicaciones tras la operación, como hemorragias o infecciones. También aprenderás a tomarte los medicamentos que necesitarás para que tu cuerpo no rechace el nuevo riñón.

He aquí a qué se refiere el personal médico cuando habla de "rechazar" un riñón. El sistema inmunitario de una persona está programado para detectar elementos extraños (como los gérmenes) y para ayudar al organismo a deshacerse de ellos. Lamentablemente, tu sistema inmunitario reconocerá el nuevo riñón como un elemento extraño e intentará rechazarlo. Para impedir que ocurra esto, deberás tomar unos medicamentos denominados inmunodepresores.

La toma de inmunodepresores predispone a la gente a contraer infecciones (sobre todo durante los días inmediatamente posteriores a la operación). Por lo tanto, asegúrate de mantenerte alejado de gente enferma y de pedir a quien conviva contigo que se lave las manos a menudo.

Durante las primeras semanas posteriores a la operación, necesitarás someterte a exámenes con frecuencia para asegurarte de que tu nuevo riñón funciona con normalidad. Si presentaras fiebre o molestias en la zona del trasplante, informa a tu médico de inmediato. Podrían ser signos de que tu cuerpo está rechazando el riñón. Si rechazaras el nuevo riñón o volvieras a presentar insuficiencia renal, podrías tener que someterte a diálisis o a otro trasplante.

Con los modernos avances en técnicas quirúrgicas y en medicación inmunodepresora, el índice global de éxito en los trasplantes de riñón es muy alto. Cuando el cuerpo acepta un riñón trasplantado, este suele seguir funcionando durante 10 a 20 años. Cuando el riñón trasplantado deja de funcionar con normalidad, la persona debe someterse a otro trasplante o a diálisis.

¿Qué puedo hacer después de someterme a un trasplante de riñón?

Hay muchas probabilidades de que puedas volver a hacer la mayoría de las cosas que te gustaba hacer antes de que tuvieras una insuficiencia renal. De todos modos, deberás evitar los deportes de fuerte contacto físico. Deportes como el futbol, el hockey y la lucha libre pueden ocasionar lesiones que podrían dañar el riñón trasplantado. Si no estás seguro de si determinado deporte sería una buena idea para ti, pide permiso a tu médico antes de empezar a practicarlo.

Asegúrate de ir recuperando con precaución todas las actividades que practicabas mientras te vas recuperando, y no te pases de la raya comiendo alimentos que antes tenías prohibidos. Si te alimentas bien, haces ejercicio y cuidas tu cuerpo, ayudarás a mantener sano a tu nuevo riñón.

Afrontar los aspectos emocionales

Padecer una afección crónica, como una insuficiencia renal, puede ser frustrante. Aspectos como la diálisis, el tiempo de espera del nuevo riñón, la operación y la medicación pueden resultar agobiantes para cualquier adolescente. Después de someterse a un trasplante de órganos, algunas personas se deprimen o experimentan ansiedad. ¡Demasiadas cosas para tolerar!

Tener que tomar medicación inmunodepresora puede ser especialmente difícil para un adolescente porque esta medicación se asocia a algunos efectos secundarios. Los medicamentos que deberás tomar para impedir que tu cuerpo rechace el nuevo riñón pueden provocar acné, ganancia de peso y exceso de vello facial en las mujeres. Si detectas alguno de estos efectos secundarios, habla con tu médico para saber si se puede hacer algo para frenarlos.

Si te parece que el estrés de vivir con una insuficiencia renal o de someterte a un trasplante de riñón es más de lo que puedes soportar, habla con un adulto. Tu padre o tu madre serán la mejor opción, puesto que probablemente también estarán pasando por la misma situación. De todos modos, algunos adolescentes prefieren hablar con un psicólogo o terapeuta o contactar con un grupo de apoyo.

A menudo, pude ser un gran alivio hablar sobre tus sentimientos con gente que sabe por qué tipo de situación estás pasando. Si te parece que te podría ir bien ponerte en contacto con un grupo de apoyo, habla con el personal de tu hospital de trasplantes para ver si disponen de (o conocen a) algún grupo de apoyo compuesto por adolescentes que se han sometido a trasplantes de riñón.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de revisión: agosto de 2012

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