Desgarro de menisco

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Desgarro de menisco

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La línea de ataque se había dedicado a abrir dos grandes huecos en la línea defensiva del equipo contrario para que Dylan pudiera correr a sus anchas durante todo el partido y ya había marcado dos touchdowns. Pero en una jugada un defensa cerró el hueco e hizo frente a Dylan y más defensas acudieron en la ayuda del primero. Cuando los defensores llevaron a Dylan al suelo, su rodilla quedó apresada bajo el peso de su cuerpo y se le torció de una forma extraña; él notó un ligero chasquido dentro de la rodilla.

El entrenador de Dylan le dijo que dejara de jugar durante el resto del partido y se pusiera hielo en la rodilla. Al día siguiente, su rodilla todavía estaba dolorida y un poco hinchada, por lo que fue al médico. Este le formuló preguntas y le exploró la rodilla. Pidió que le hicieran una resonancia magnética (RM) y, cuando Dylan volvió con los resultados, supo que se había roto el menisco y que tal vez debería someterse a una operación para resolver el problema.

¿Qué es un desgarro de menisco?

Desgarro de meniscoLa rodilla esta formada por tres huesos: el hueso del muslo (el fémur), el hueso de la espinilla y de la pantorrilla (tibia) y la rótula (la parte central redondeada), así como por el tejido blando que los conecta entre sí. Entre el fémur y la tibia, hay dos discos cartilaginosos en forma de C que actúan como amortiguadores, absorbiendo los impactos que experimentan los huesos, y ayudan a mantener estable la rodilla. Estos discos se denominan meniscos y se pueden desgarrar parcialmente o romper por completo, sobre todo cuando la rodilla gira o se tuerce súbitamente mientras está doblada.

Visto por delante o por detrás, el menisco tiene forma de cuña. Esta forma ayuda a conservar la superficie redondeada del fémur, impidiendo que patine sobre la parte superior y plana de la tibia. Los bordes exteriores de la cuña reciben un buen aporte de sangre, y, por lo tanto, los desgarros que tienen lugar en esta parte del menisco se curan solos. La parte interna del menisco, no obstante, no tiene un aporte directo de sangre. Los desgarros que se producen en esta área pueden requerir cirugía para corregirlos.

El desgarro de menisco es una lesión deportiva bastante habitual, sobre todo en los deportes de contacto, como el fútbol americano y el hockey. Estos desgarros pueden ser de leves a graves, en función del alcance de la lesión, y pueden impedir que la rodilla funcione correctamente.

¿Cuáles son los síntomas de un desgarro de menisco?

Los síntomas de un desgarro de menisco varían en función de la gravedad de la lesión. Cuando una persona sufre un desgarro leve puede no tener más que un ligero dolor e hinchazón en la zona afectada que remite al cabo de dos o tres semanas.

Los desgarros o roturas de menisco moderados o graves pueden cursar con la siguiente serie de síntomas:

  • un "chasquido o ruido seco en la rodilla en el momento de la lesión
  • dolor en el centro o el lado de la rodilla, sobre todo al torcer la rodilla o al agacharse. Lo más habitual es que este síntoma desaparezca al cabo de un par de semanas, aunque puede ir y venir durante mucho más tiempo si la lesión no recibe tratamiento.
  • hinchazón, rigidez y agarrotamiento de la rodilla, que empeora al cabo de los dos o tres primeros días de sufrir la lesión
  • reducción de la movilidad de la articulación
  • sensación de que la rodilla se va a quedar bloqueada o trabada al intentar flexionarla; es posible que esta no se pueda extender por completo
  • sensación de que la rodilla cede o falla sin previo aviso

¿Cómo se diagnostica un desgarro de menisco?

Si vas al médico porque te duele la rodilla, es posible que te pregunte cómo te la lesionaste y cómo la notas. El médico también revisará tus antecedentes médicos para descartar que el dolor pueda obedecer a algo distinto a un desgarro de menisco.

El médico llevará a cabo una detenida exploración de la rodilla para determinar si tienes una sensibilidad inusual al tacto o presión en el área donde se encuentra el menisco. Una de las pruebas que utilizan los médicos para saber si el dolor está provocado por un desgarro de menisco es la denominada prueba de McMurray. Solo supone doblar la rodilla y luego extenderla y rotarla.

Es posible que el médico también te pida una radiografía para descartar posibles afecciones degenerativas o de tipo artrítico que cursan con dolor de rodilla y/o una resonancia magnética (RM) para observar con mayor detenimiento el tejido blando de tu rodilla.

¿Cuáles son las causas de un desgarro de menisco?

En la adolescencia, los desgarros de menisco suelen ocurrir a consecuencia de lesiones. (Los desgarros de menisco también pueden estar provocados por la degeneración del tejido, pero esto es más propio de la gente mayor, cuyos meniscos se vuelven quebradizos y menos flexibles debido a la edad.)

La gente joven se suele desgarrar el menisco debido a un torcimiento o giro de la rodilla mientras permanece doblada y el pie queda fijo en el suelo. Entre las posibles causas de este tipo de lesiones se incluyen las siguientes:

  • levantar objetos pesados
  • hacer cambios bruscos y repentinos de dirección o detenerse súbitamente, lo que ocurre a menudo en deportes como el fútbol, el béisbol, el baloncesto, el tenis y el "raquetbol"
  • impacto directo en deportes de contacto, como el fútbol americano, el hockey o el rugby, donde la rodilla puede verse sometida a giros o torcimientos extraños
  • presión excesiva sobre las rodillas durante una caída, como puede ocurrir en deportes como el esquí o el snowboard

Los desgarros de menisco suelen ocurrir junto con otras lesiones de rodilla, como las de ligamentos.

¿Cómo puedes prevenir un desgarro de menisco?

Puesto que estas lesiones suelen ocurrir sin previo aviso, resultan difíciles de prevenir. De todos modos, puedes reducir el riesgo de padecer un desgarro de menisco adoptando las siguientes precauciones:

  • Hacer ejercicio con regularidad, incluyendo los de fortalecimiento de los músculos de las piernas. Unos músculos fuertes en las piernas ayudan a estabilizar y a proteger la rodilla.
  • Hacer siempre sesiones de precalentamiento y estiramiento antes de practicar deporte o cualquier actividad intensa con las piernas.
  • Proporcionar a tus músculos mucho tiempo de descanso y de recuperación entre actividades.
  • Utilizar el calzado adecuado para el deporte que practicas y atártelo fuerte, junto con los patines (en caso de que utilices) durante los entrenamientos y los partidos.
  • Aprender y utilizar las técnicas adecuadas para el deporte que practicas.
  • Si has sufrido antes otro tipo de lesión en la rodilla, una rodillera o un vendaje elástico podría proporcionar a tu rodilla el sostén adicional que necesitas.

¿Cómo se debe tratar un desgarro de menisco?

En los desgarros leves, sobre todo los que tienen lugar en la parte exterior del menisco, donde hay un buen aporte de sangre, no suele ser necesario intervenir quirúrgicamente; el desgarro debería remitir por si solo en poco tiempo. El tratamiento de este tipo de lesiones puede incluir lo siguiente:

  • Utiliza la siguiente fórmula en cuatro pasos: Descanso, hIelo, Compresión y Elevación. Para recordarla, ayuda utilizar la regla mnemotécnica de las iniciales: "lo que DICE el sentido común":
    • Descanso: dejar de practicar la actividad donde se ha producido la lesión y mantener la rodilla en reposo. En algunos casos, esto puede implicar utilizar muletas para aligerar la rodilla del peso corporal durante el período de recuperación.
    • Hielo: aplicar cubitos de hielo envueltos en un paño o una compresa fría sobre la rodilla varias veces al día durante 20 minutos seguidos hasta que remita el dolor y la hinchazón. Asegúrate de no aplicar hielo directamente sobre la piel, ya que esto puede provocar lesiones.
    • Compresión: utilizar un vendaje elástico compresivo para aliviar la hinchazón y proporcionar sostén y contención a la rodilla.
    • Elevación: estirarse y elevar la pierna, colocándola sobre almohadones u otros objetos almohadillados, hasta que esté por encima del nivel del corazón. Esto contribuirá a reducir al máximo la hinchazón.
  • Toma medicamentos antiinflamatorios. Los analgésicos, como el paracetamol y el ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar el dolor y a reducir la hinchazón del área afectada.
  • Si te lo indica el médico, asiste a sesiones de fisioterapia. La fisioterapia ayuda a fortalecer los músculos de las piernas, a estabilizar la rodilla y devolver a esta articulación su gama completa de movimientos y de flexibilidad.

En los casos graves de ruptura de menisco que no responden a otras formas de tratamiento, el médico es posible que tenga que recomendar una intervención quirúrgica. Generalmente, ésta se lleva a cabo mediante cirugía artroscópica, en la cual se introduce una diminuta cámara en el interior de la rodilla para que el cirujano pueda ver lo que está haciendo sin tener que abrir la rodilla.

No obstante, algunas rupturas de menisco se pueden y deben corregir mediante cirugía abierta o convencional. En algunas ocasiones, el cirujano deberá recortar la parte lesionada del menisco para impedir que repercuta sobre la funcionalidad de la rodilla. Después de la intervención, es posible que el médico coloque una yeso o un aparato ortopédico en la rodilla para inmovilizarla mientras se cura; probablemente el paciente necesitará llevar muletas durante un tiempo.

Como ocurre con cualquier lesión deportiva, la clave para curar los desgarros de menisco —por leves que sean— es no volver a practicar deporte demasiado pronto. Tu cuerpo estará más preparado y tu rendimiento será mucho mejor si esperas a que el médico te dé el visto bueno para volver a hacer deporte.

Revisado por: Kathleen B. O'Brien, MD
Fecha de revisión: abril de 2011

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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