¿Qué pasa con las dietas?

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¿Qué pasa con las dietas?

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(The Deal With Diets)

Dietas ricas en proteínas. Dietas bajas en grasas. Dietas vegetarianas. Dietas sin hidratos de carbono. Con tanto interés por las dietas, ¿cómo podemos saber cuáles son saludables y cuáles no lo son?

Mucha gente se siente presionada a perder peso y prueba distintos tipos de dietas. Pero, si realmente necesitas perder peso, el hecho de mejorar tus hábitos alimentarios y de hacer ejercicio te ayudarán más que cualquier dieta.

¿Por qué la gente se pone a dieta?

La gente se pone a dieta por muchos motivos diferentes. Algunas personas tienen un peso excesivo y nada saludable y necesitan prestar mayor atención a sus hábitos alimentarios y de ejercicio físico. Otras hacen deporte y desean estar en las mejores condiciones físicas. Otras creen que tendrían mejor aspecto si perdieran unos pocos kilos (o unas cuantas libras).

Algunas personas hacen dieta porque creen que deberían tener un aspecto determinado. Los actores y las actrices suelen estar delgados, y la mayoría de los desfiles de moda los presentan modelos delgadísimas. Pero ese aspecto no es nada realista para la mayoría de la gente, por no mencionar lo nocivo que es para la salud de las modelos y estrellas que se esfuerzan por mantener este canon de belleza.

Cuando tienen entre 12 y 13 años, la mayoría de las chicas empiezan a experimentan una serie de cambios corporales que son naturales y necesarios: se les ensanchan las caderas, se les desarrollan los senos y, de repente, su aspecto deja de parecerse al de las chicas que salen en los anuncios de las revistas y de la televisión. Los chicos también se desarrollan a su propio ritmo y también dejan de parecerse a los modelos de los anuncios. Los hombres con abdominales de hierro que anuncian ropa suelen tener veintitantos años.

¿Las dietas pueden ser insanas?

Cualquier dieta que implique ingerir diariamente una cantidad de calorías inferior a la necesaria (por ejemplo, una dieta de 800 calorías diarias) puede ser peligrosa. Las dietas que prohíben las grasas también pueden ser nocivas para ti. Todo el mundo necesita ingerir cierta cantidad de grasa a través de la dieta: aproximadamente el 30% del total de las calorías ingeridas. Por lo tanto, nadie debería seguir una dieta completamente exenta de grasas.

Tampoco te dejes engañar por las dietas que prohíben comer determinados grupos de alimentos. Una dieta que te prohíbe comer pan o pasta o que solo te deja alimentarte de fruta es insana. No te dejará incorporar todas las vitaminas y minerales que necesitas. Y, aunque es posible que te permita perder peso, probablemente lo volverás a recuperar en cuanto vuelvas a comer con normalidad.

Algunas personas empiezan a hacer dieta porque creen que todos los problemas que tienen en la vida se deben a su sobrepeso. Otras tienen un área en su vida que no pueden controlar, como un padre alcohólico, de modo que se centran excesivamente en algo que sí que pueden controlar: como el ejercicio que hacen y cómo se alimentan.

Cuando una persona se pone a dieta, puede empezar a recibir multitud de elogios y cumplidos procedentes de amigos y familiares en cuanto empieza a perder kilos (o libras), lo que le hace sentirse bien. Pero, a la larga, su pérdida de peso se estancará y dejará de perder tanto peso como al principio porque su cuerpo intentará mantenerse en un peso saludable. Las personas que se encuentran en esta situación acaban dándose cuenta de que, incluso aunque hayan perdido peso, no se sienten más felices ni más satisfechas.

A algunas personas les cuesta mucho controlar lo que comen, de modo que siguen una dieta extrema durante poco tiempo y luego la dejan y se atragantan con comida. Al sentirse culpables por estos atracones, vomitan lo que han comido o abusan de los laxantes. Comer demasiado poco para mantener un supuesto peso saludable (anorexia) o comer solo para vomitar las calorías ingeridas (bulimia) son dos trastornos de la conducta alimentaria que son muy nocivos para la salud de quienes los padecen. Las personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria necesitan tratamiento médico (y psicológico) de inmediato.

Entonces, ¿cómo puedo perder peso de una forma saludable?

Si eres un adolescente, puede ser peligroso que te pongas a dieta porque podrías no ingerir ni la cantidad ni el tipo de nutrientes que necesitas, y esto te podría provocar retrasos en el crecimiento y otros problemas de salud. Pero, hacer comidas y tentempiés saludables, junto con una cantidad razonable de ejercicio, te pueden ayudar a perder peso (en el caso de que tengas sobrepeso) al tiempo que te desarrollas de una forma adecuada. A mucha gente, el mero hecho de estar más activa le ayuda a perder peso sin necesidad de modificar sus hábitos alimentarios. El hecho de hacer ejercicio regularmente también ayuda a muchas personas a sentirse más sanas y mejor consigo mismas.

La mejor forma de hacer dieta es ingerir una cantidad variada y suficiente de alimentos saludables para satisfacer las necesidades de tu cuerpo. Ponte como objetivo ingerir más fruta y más verdura, reducir de forma considerable las carnes grasas (como las hamburguesas y las salchichas), los alimentos fritos y grasosos y los dulces, y beber más agua en vez de bebidas azucaradas, como los refrescos y las bebidas deportivas.

Si te preocupa tu peso y crees que deberías perder algunos kilos (o algunas libras), habla con tu médico o con un dietista profesional, quienes tal vez te tranquilicen diciéndote que ya tienes un peso saludable. En el caso de que tengas sobrepeso, estos profesionales podrán estudiar tu caso en concreto e indicarte la mejor forma de alcanzar un peso saludable.

Formas estupendas de estar sano

Si quieres modificar tus hábitos para que sean más saludables, he aquí una serie de consejos de eficacia probada:

  • ¡Haz ejercicio! Encuentra un deporte que te guste, camina a tu centro de estudios o anda en bicicleta varias veces a la semana.
  • Bebe leche descremada o semidescremada. (Muchos adolecentes creen erróneamente que la leche tiene más calorías que otras bebidas, como los refrescos. Pero un vaso de leche desnatada solo contiene 80 calorías, aparte de proteínas y calcio. Una lata de refresco contiene 150 calorías de azúcar y ningún nutriente en absoluto.)
  • Sigue una dieta variada, que incluya abundantes frutas y verduras (por lo menos cinco raciones al día). (Y, no, lamentablemente, ¡las patatas fritas no cuentan como verdura!)
  • Bebe abundante agua.
  • Come una amplia variedad de alimentos proteicos, como carne magra, aves, pescados, mariscos, legumbres, productos de soja y frutos secos.
  • Come cereales integrales (como la pasta y el pan elaborados con harina integral), que aportan fibra, vitaminas del grupo B y hierro.
  • Desayuna todos los días. Los estudios indican que los estudiantes que desayunan rinden más en los estudios, tienden a picar menos durante el día y tienen menos probabilidades de desarrollar sobrepeso.
  • En los restaurantes de comida rápida, elige siempre raciones pequeñas. Evita las súper-raciones, aunque te parezca que tienen mejor de precio.
  • Evita las dietas milagro; tal vez te ayuden a perder unos pocos kilos (o unas cuantas libras) temporalmente pero, si no te centras en modificar tus hábitos, probablemente recuperarás el peso perdido en cuanto vuelvas a comer con normalidad.
  • No tomes medicamentos para adelgazar, ni siquiera los que se venden sin receta médica.
  • Evita ver determinados alimentos como "buenos" o "malos" o eliminar grupos enteros de alimentos, como los lácteos. Si dejaras de consumir lácteos, es posible que no ingirieras una cantidad suficiente de ciertos nutrientes, como el calcio.
  • Si decides hacerte vegetariano, habla con tu médico o dietista sobre cómo seguir una dieta nutritiva combinando este tipo de alimentos.

Signos de alarma

¿Cómo puedes saber si tu dieta está fuera de control? Entre los signos de alarma, se incluyen los siguientes:

  • sigues haciendo dieta, incluso cuando dejas de tener sobrepeso
  • cambios corporales, como debilidad, dolor de cabeza o mareos
  • aislamiento con respecto a la familia y los amigos
  • bajo rendimiento académico
  • comes en secreto
  • piensas en la comida constantemente
  • limitas tus actividades debido a la comida o al ejercicio compulsivo
  • le tienes miedo a la comida
  • llevas ropa holgada para ocultar tu delgadez
  • vomitas después de comer o utilizas laxantes

Si tú o alguien que conoces presentara cualquiera de estos signos, coméntaselo a un adulto de confianza o a un médico.

Las dietas y el control del peso pueden amargarte la vida. Si aceptas tu cuerpo tal y como es y haces elecciones saludables, podrás mantener el peso bajo control sin dejar de disfrutar de la vida.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: mayo de 2013

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