Todo sobre el eccema

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Todo sobre el eccema

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(All About Eczema)

Rick estaba agotado. El aumento del estrés en la escuela, su casa y el trabajo lo había dejado sumamente cansado. También hizo que su piel reaccionara. Otra vez no, pensó, ¡otra vez el eccema!

El eccema es una afección cutánea bastante frecuente. Si tienes eccema o crees que podrías tenerlo, he aquí cómo lo puedes afrontar.

Algunos datos sobre la piel

La piel, que protege los órganos, los músculos y los huesos y regula la temperatura corporal, puede desarrollar multitud de problemas. El acné ocurre cuando se obstruyen los poros de la piel. Pero los granos no son el único problema cutáneo que puedes tener. ¿Te ha ocurrido alguna vez que, tras probar un nuevo tipo de jabón, te ha salido una erupción que te picaba? Esa reacción podría ser eccema en acción.

¿Qué es el eccema?

EccemaEl término eccema engloba un conjunto de afecciones dérmicas que hacen que la piel se enrojezca, se irrite y pique, y a veces se desarrollen pequeñas ampollas o bultitos llenos de líquido que son húmedos al tacto y supuran.

Hay muchos tipos de eccema, pero el eccema atópico es uno de los más frecuentes y graves. Los médicos no saben exactamente qué provoca el eccema atópico, también denominado dermatitis atópica, pero consideran que puede obedecer a una diferencia en la forma que tiene el sistema inmunitario de reaccionar ante las cosas. Las alergias cutáneas pueden estar implicadas en algunos tipos de eccema.

Si tienes eccema, probablemente no serás la única persona que conoces que lo tiene. El eccema no es contagioso, pero la mayoría de personas con eccema tienen familiares con esta misma afección. Los investigadores consideran que se hereda o se transmite a través de los genes. En general, el eccema es bastante frecuente: aproximadamente una de cada 10 personas de todo el mundo desarrollará eccema en algún momento de su vida.

Las personas con eccema también pueden padecer asma y ciertas alergias, como la rinitis alérgica (coloquialmente conocida como fiebre del heno). En algunas de estas personas, las alergias alimentarias (como la alergia a la leche de vaca, a la soja, al huevo o al trigo) pueden desencadenar o empeorar el eccema. Las alergias a la caspa animal, a los tejidos ásperos y al polvo también pueden reactivar el eccema en algunas personas.

Signos y síntomas

Puede ser difícil evitar todos los desencadenante, o irritante, que provocan o empeoran los episodios de eccema. En muchas personas, las áreas afectadas por el eccema suelen ser los pliegues de los codos, la parte posterior de las rodillas, los tobillos y las muñecas, así como la cara, el cuello y la parte superior del pecho, aunque, de hecho, puede verse afectada cualquier parte del cuerpo.

En un episodio de eccema, al principio la piel se nota caliente y empieza a picar. Luego, si la persona se rasca, la piel puede ponerse roja, inflamada o con ampollas. Algunas personas con eccema se rascan tanto que su piel adquiere una textura rugosa, casi como si fuera piel curtida. A otras se les reseca mucho la piel y se les descama. A pesar de que hay mucha gente que tiene eccema, los síntomas pueden variar bastante de una persona a otra.

¿Qué hacen los médicos?

Si crees que tienes eccema, lo mejor que puedes hacer es ir al médico, quien tal vez te remita a un dermatólogo (un médico especializado en la piel). Diagnosticar el eccema atópico puede ser difícil porque es fácil confundirlo con otras afecciones cutáneas. Por ejemplo, el eccema se puede confundir fácilmente con la dermatitis por contacto, que ocurre cuando la piel entra en contacto con una sustancia irritante, como el perfume contenido en determinados detergentes.

Aparte de hacerte un examén médico, el médico elaborará tu historial médico, preguntándote por cualquier síntoma o preocupación que tengas, tu salud en el pasado, la salud de tu familia, los medicamentos que estés tomando, las alergias que tengas y otras cuestiones. El médico también podrá ayudarte a identificar aquellos elementos de tu entorno que pueden estar contribuyendo a tu irritación cutánea. Por ejemplo, si acababas de empezar a utilizar un nuevo gel de ducha o una crema corporal antes de la aparición de los síntomas, coméntaselo a tu médico porque una sustancia contenida en el gel o en la crema podría estar irritándote la piel.

El estrés emocional también puede reactivar el eccema, por lo que es posible que tu médico también te pregunte sobre cualquier fuente de estrés que tengas en casa, tu escuela o el trabajo.

Si te diagnostican un eccema, es posible que tu médico:

  • Te recete medicamentos para aliviar el enrojecimiento y la irritación de la piel, como cremas o pomadas que contengan corticosteroides, o comprimidos antihistamínicos.
  • Te recomiende otros medicamentos para que los tomes por vía oral si tu eccema es muy fuerte y/o lo desarrollas frecuentemente.

En algunas personas con eccema grave, el tratamiento con luz ultravioleta puede ayudar a que les remita la afección. Los nuevos medicamentos, que modifican la forma de reaccionar del sistema inmunitario de la piel, también pueden ayudar.

Si tu eccema no responde al tratamiento habitual, es posible que el médico te practique pruebas de alergia para determinar si hay algún elemento que te está desencadenando el eccema, sobre todo en el caso de que también tengas asma o alergias estacionales.

Si te hacen un estudio de alergias alimentarias, es posible que te den determinados alimentos (como huevo, leche, soja o frutos secos) y te observen para ver si alguno de esos alimentos te reactiva el eccema. Las alergias alimentarias también se pueden detectar mediante la prueba de la punción dérmica, consistente en pinchar superficialmente la piel, rociarla con extracto de la sustancia alimentaria supuestamente problemática y observar la reacción. De todos modos, a veces las pruebas de alergia pueden ofrecer resultados contradictorios porque algunas personas tienen reacciones alérgicas a alimentos que no son los desencadenantes de los episodios de eccema.

Para analizar si eres alérgico a tinturas o perfumes, te colocarán un parche de la sustancia supuestamente problemática sobre la piel y observarán si desarrollas una irritación cutánea.

¿Puedo prevenir el eccema?

El eccema no se puede curar, pero puedes hacer muchas cosas para prevenir su reactivación. Para el eccema facial, lávate la cara con suavidad utilizando una crema facial limpiadora o jabones que no resequen la piel, y utiliza una crema facial hidratante que sea no comedogénica y que no contenga aceite, así como maquillaje y filtros solares hipoalergénicos.

Los siguientes consejos también te pueden ayudar:

  • Evita las sustancias que te irritan la piel. Aparte de tus propios desencadenantes, algunos de los elementos que puedes evitar son los productos de limpieza de uso doméstico, los jabones que resecan la piel, los detergentes y las lociones perfumadas.
  • Evita la exposición al agua caliente. Una exposición excesiva al agua caliente y el abuso de jabones o cremas limpiadoras pueden resecarte la piel, de modo que dúchate o báñate con agua tibia —no caliente— y ponte guantes si tienes que sumergir las manos en agua durante largos períodos de tiempo. Asegúrate de secarte la piel con suavidad y a conciencia, y hazlo a toquecitos, en vez refregarte con una toalla áspera, lo que te exacerbaría el eccema. Asimismo, conviene que sepas que no es el agua lo que hace reaccionar a la piel sino el agua no absorbida por la piel cuando se evapora.
  • Di sí al algodón. Las prendas de ropa hechas con tejidos ásperos, como la lana, pueden irritarte la piel. Las prendas de algodón son mucho mejores para la piel.
  • ¡Hidrátate bien! Aplicándote una crema hidratante no perfumada, como la vaselina, evitarás que la piel se te irrite y se te agriete.
  • No te rasques por mucho que te pique. A pesar de que el picor puede ser difícil de resistir, rascándote empeorarás el eccema y dificultarás la curación de la piel. Podrías hacerte heridas y podrían entrarte bacterias en la piel, provocándote infecciones.
  • Mantente fresco. Los cambios bruscos de temperatura, el sudor o calentarse en exceso pueden reactivar el eccema.
  • Tómate tus medicinas. Sigue las indicaciones de tu médico o dermatólogo y toma la medicación tal como él te indique.
  • Relájate. El estrés puede agravar el eccema, o sea que intenta relajarte.

Convivir con el eccema

Si tienes eccema, he aquí una buena noticia: el eccema suele remitir antes de cumplir 25 años. Hasta entonces, puedes aprender a identificar los desencadenantes del eccema a fin de controlar esta afección. Por ejemplo, si tienes eccema y no puedes ponerte determinados tipos de maquillaje, busca marcas que no estén perfumadas ni contengan tinturas. Probablemente tu dermatólogo podrá recomendarte algunas marcas que sea menos probable que te irriten la piel.

¡Tu autoestima no tiene que sufrir las consecuencias solo porque tengas eccema, ni tampoco tu vida social! Implicarte activamente en actividades escolares y extraescolares puede ser una magnífica forma de desconectar del picor. Si determinadas actividades, como jugar al fútbol en el césped, te agravan el eccema, sugiere a tus amigos otras actividades que no te perjudiquen la piel.

A pesar de que el sudor tiende a agravar el eccema, sigue siendo una buena idea hacer ejercicio físico. El ejercicio físico es una forma estupenda de luchar contra el estrés; prueba caminar, andar montar en bici o cualquier otro deporte que te permita mantener la piel fresca y seca mientras haces ejercicio.

Revisado por: Patrice Hyde, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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