Cortes, rasguños y rozaduras

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Cortes, rasguños y rozaduras

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(Checking Out Cuts, Scratches, and Abrasions)

Se te resbala un vaso de las manos y se rompe al chocar contra el suelo. Tú y tu madre os apresuráis a recoger los trozos de cristal y, sin querer, vas y pisas uno con los pies descalzos. ¡Ay! Y empiezas a sangrar.

Los cortes, los rasguños y las rozaduras forman parte de la vida. Averigüemos más cosas sobre ellos:

Cortes: son heridas en la piel provocadas por objetos afilados, como los cuchillos.

Rasguños: son heridas superficiales que se producen cuando un objeto afilado, como una espina o una uña, roza la piel, como un lápiz roza una hoja de papel.

Rozaduras: son el tipo de heridas que se producen cuando la piel es sometida a un roce y, consecuentemente, se pela. Por ejemplo, puedes hacerte una rozadura al rozarte contra el suelo mientras te peleas con tu hermano o al rasparte con una pared mientras vas en monopatín sin el equipo de protección adecuado.

¿Cómo se curan los cortes y rasguños?

Después de hacerte un corte, un rasguño o una rozadura, la piel te puede empezar a sangrar. Eso ocurre porque la lesión rompe o rasga los diminutos vasos sanguíneos o capilares que tienes debajo de la superficie de la piel. Tu cuerpo intenta detener el sangrado mandando a las plaquetas, unos componentes de la sangre cuya función consiste en iniciar el proceso de coagulación, al lugar donde se ha producido la lesión.

En el lugar de la herida o lesión, las plaquetas se amontonan y se adhieren entre sí, como la cola de pegar. Esto se conoce como coagulación, formándose una especie de tapón sobre la herida, que impide la pérdida de sangre y otros fluidos. La costra, que no es más que sangre coagulada seca y endurecida, forma una barrera sobre la piel lesionada. Así las células que hay debajo pueden tomarse tu tiempo para curarse.

Debajo de la costra, las nuevas células de la piel se multiplican para reparar la herida. Se reparan los vasos sanguíneos dañados, y los glóbulos blancos, encargados de luchar contra las infecciones, atacan a cualquier germen que haya podido entrar en la herida. No se puede ver qué hay debajo de la costra, pero, si lo pudiéramos ver, comprobaríamos que se está formando una nueva capa de piel. Y, cuando esta última está lista, se desprende la costra.

Las costras se suelen caer al cabo de una a dos semanas. Si te arrancas una costra, es posible que te desgarres la piel que se está formando debajo; además, la herida tardará más tiempo en curarse y podría quedarte cicatriz. O sea que intenta no hurgarte en las costras ni arrancártelas.

¿Qué debería hacer si me hago un corte o rasguño?

Corta el sangrado apretando la herida con una toalla o un trapo suave y limpio. Si la herida no es muy profunda, debería dejar de sangrar al cabo de unos minutos. Entonces deberías lavártela con agua tibia y jabón suave.

Tal vez prefieras llamar a tu madre, padre o a otro adulto para que te ayude a limpiarte la herida, sobre todo si el agua no arrastra toda la tierra y demás restos de suciedad. Un paño suave humedecido puede ayudar a eliminar toda la suciedad.

La mayoría de cortes, rasguños y rozaduras se curan sin necesidad de cuidados especiales. Para una protección adicional, es posible que tu madre o padre utilice una pomada antibacteriana o un vendaje. Las pomadas antibacterianas matan a los gérmenes nocivos. Los vendajes impiden que la herida sufra golpes o roces y que entren nuevos gérmenes en su interior. Si te vendan la herida, deberían cambiarte el vendaje diariamente y también cuando se te moje, humedezca o ensucie.

¿Y si el corte no de deja de sangrar?

Si la herida es muy larga o profunda o si sus bordes están muy separados, es posible que tengan que ponerte puntos. El médico utilizará algún tipo de anestésico para dormirte el área afectada (es decir, para que no sientas nada en esa parte del cuerpo durante un tiempo). El anestésico se puede aplicar directamente sobre la piel o mediante una inyección. Seguidamente el médico suturará, o coserá, los bordes del corte con una aguja pequeña y un hilo especial.

Para cortes menos graves, es posible que el médico utilice un tipo especial de pegamento, en vez de puntos, para cerrarte le herida. El pegamento unirá ambos lados del corte para que la piel se pueda empezar a curar. El pegamento se disuelve con el tiempo.

Si te ponen puntos, cuando se te haya curado la herida, lo que probablemente ocurrirá aproximadamente al cabo de una semana, tendrás que volver a la consulta del médico para que te quite los puntos. El médico o una enfermera se limitarán a cortarte el hilo de sutura con unas tijeras y a estirar suavemente de él. Es una sensación bastante rara pero, por lo general, no duele.

A veces, tras la extracción de los puntos, se forma una cicatriz. Si no te tratas adecuadamente una herida profunda, te quedará más cicatriz.

¿Cuándo debería pedir ayuda a un adulto?

Es una buena idea que, si te haces una herida, se lo digas a un adulto. Es especialmente importante que se lo digas a uno de tus padres u a otro adulto si te cortas con algo sucio u oxidado, o si te muerden o arañan (¡sea un animal o una persona!).

Las mordeduras y los arañazos pueden requerir cuidados especiales porque los gérmenes presentes en la boca de los animales y de las personas pueden entrar en la herida. Es posible que el médico te recete un antibiótico para prevenir posibles infecciones. Y, si te ha mordido o arañado un animal, tu madre o padre deberá asegurarse de que ese animal no tenía la rabia, un virus peligroso.

Ciertos cortes o mordeduras pueden provocar el tétanos, otra enfermedad grave. Tus padres tendrán que revisar tu cartilla de vacunaciones para asegurarse de que tienes la vacuna del tétanos en regla.

A veces, un corte, rasguño o rozadura empieza como una herida sin importancia, pero luego se acaba infectando. Las infecciones se producen cuando hay demasiados gérmenes para que los glóbulos blancos del cuerpo puedan hacerles frente. Las heridas infectadas pueden doler, ponerse rojas, inflamarse y contener pus, un líquido espeso de color amarillento o verdoso. Si se te infecta un corte, rasguño o rozadura, deberías decírselo a uno de tus padres. Tal vez tengas que ir al médico para que te mande antibióticos para ayudarte a luchar contra la infección.

Pero en la mayoría de los casos, los cortes, rasguños y rozaduras se curan solos, gracias a la increíble capacidad autocurativa del cuerpo humano.

Actualizado y revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2010

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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