Un mundo sin acoso escolar: la historia de Brigitte

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Un mundo sin acoso escolar: la historia de Brigitte

Kids ImageHay gente que me llama "caza-acosadores escolares". Solo tengo 17 años, pero ya he llevado a cabo mi propia investigación sobre el acoso escolar, he escrito una guía de supervivencia y he sufrido acoso escolar en mi propia carne. ¡Y creo que podemos hacer un montón de cosas para frenar el acaso escolar!

Para compartir esta esperanza, a menudo visito escuelas o centros de enseñanza primaria, secundaria de primer ciclo y secundaria de segundo ciclo. Si fuera a tu colegio, he aquí lo que haría en una asamblea escolar: pediría a todo el mundo que cerrara los ojos durante un minuto.

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Luego te pediría que pensaras en un momento en que fuiste víctima de acoso escolar. Tal vez alguien dijo algo desagradable o chismorreó sobre ti. O alguien te dio un puñetazo o una patada; la cuestión es que un individuo o un grupo te hizo algo que provocó que lo pasaras mal.

Con los ojos de todo el mundo cerrados, ¿cuántas manos crees que se levantarían? ¿Diez, 20, 40, tal vez más? La respuesta es que... por lo menos ¾ partes de los alumnos levantarán las manos; ¡tres de cada cuatro niños admiten haber sufrido experiencias de acaso escolar!

No estás solo

Kids ImageSi has sido víctima de acoso escolar, probablemente entenderás lo solo que se siente uno cuando recibe este tipo de trato. ¡No puede haber nadie más en todo el colegio que esté pasando por semejante tormento!" Pero, como muestra mi experimento, esto no es cierto.

Hace pocos años, cuando estaba en segundo curso de secundaria, me sentía exactamente de ese modo. Siempre he sido bastante alta (ahora mido 1m, 80cm) y también me gusta mucho la ciencia. Fui a un centro de enseñanza secundaria solo para niñas, donde reinaba la malicia, especialmente con las personas que eran algo diferentes al resto de la clase. Recibí un montón de rechazos e insultos en aquel curso y solía pasarme el recreo y el descanso que teníamos después de comer encerrada en el váter, muchas veces llorando.

Cómo me sentía

Recuerdo que algunas de mis mejores amigas se pusieron en mi contra y yo me sentía completamente impotente. ¡Me convencí de que había algo en mi persona que hacía que toda aquella gente se pusiera en mí contra y me hiciera el vacío! Me siento realmente afortunada de tener una familia tan estupenda que me ha ayudado a levantar cabeza y a orientar toda mi energía y todo mi dolor hacia un proyecto que ayudará a otros niños a superar experiencias iguales o peores que la mía.

Empecé mi investigación con adolescentes y preadolescentes para averiguar cuánta gente experimenta acoso escolar. Esto, junto con mi propia experiencia, me llevó a escribir un libro titulado "Dorie Witt's Guide to Surviving Bullies" ("Guía de Dorie Witt para sobrevivir al acoso escolar"). Se trata de un relato ficticio sobre sucesos y sentimientos sumamente reales.

Empecé el proceso creando un cuestionario y una encuesta que se puede consultar por Internet. Pasé el cuestionario en varios grupos de discusión compuestos por estudiantes que se reunían para hablar sobre el acoso escolar. Podrás encontrar algunas de las preguntas y respuestas del cuestionario al principio de cada capítulo de mi libro. Considero que el acoso escolar es un fenómeno universal, ¡un fenómeno que muchos niños y adolescentes de todo el mundo, como tú y como yo, deben afrontar día tras día!

O sea que he pasado de ser objeto de acoso escolar a ayudar a otras personas que están experimentando situaciones similares a la mía. Cuando doy charlas en colegios a grupos de alumnos, concluyo el ejercicio pidiendo a todo el mundo que cierre los ojos y piense en un momento en que se invirtió la situación. ¿Ha habido algún momento en que has sido desagradable con alguien de tu centro de estudios? (P.D.: por si te lo estabas preguntando, yo también estaba entre los que levantaban la mano para responder a esta pregunta.)

Pero no era solo mi mano la que se levantaba. De nuevo, tres de cada cuatro personas —la mayor parte de los asistentes— decían que a veces habían acosado a otras personas.

Entonces les preguntaba: "Si sabemos que el acoso escolar puede hacer tanto daño, ¿por qué a veces invertimos los roles y nos convertimos en acosadores?".

¿Qué se incluye dentro del acoso escolar?

Cuando hablamos sobre el acoso escolar, tenemos que considerar los cuatro tipos posibles de acoso: físico, verbal, no verbal y cibernético (acosar utilizando el ordenador o el teléfono móvil). Creo que un error que comentemos a menudo consiste en considerar que el acoso físico es el peor de todos, cuando todos los tipos de acoso pueden ser igual de dolorosos. El acoso verbal (por ejemplo, utilizar palabras como "marica" a modo de insulto o hablar mal sobre otra persona) y el acoso no verbal (como ignorar a otra persona) pueden tener efectos de larga duración.

Conforme te vas haciendo mayor, es bueno saber que el ascoso puede ser diferente cuando pasas de la enseñanza primaria al primer ciclo de secundaria y más adelante al segundo ciclo de secundaria. En mi propia experiencia, gran parte del acoso escolar en la enseñanza primaria ocurre a la hora del patio y abarca las formas físicas de acoso y problemas con las amistades. Durante este período, también hay mucho acoso verbal.

En la enseñanza secundaria obligatoria (o de primer ciclo), el acoso escolar se intensifica. He visto mucho chismorreo y exclusión social entre las chicas, mucho acoso físico entre chicos y también acoso verbal y cibernético tanto entre chicas como entre chicos. En la enseñanza secundaria superior (o de segundo ciclo), el problema del acoso mejora un poco porque hemos madurado, pero no desaparece.

Por lo que he visto, el acoso en la enseñanza secundaria de segundo ciclo puede ser más agresivo. Las palabras utilizadas cambian (se utilizan más groserías y más expresiones duras e hirientes). Además, los adolescentes tienen mayor libertad para comunicarse por texto o mediante medios cibernéticos. Puesto que algunos chicos están físicamente muy desarrollados, eso puede hacer que los compañeros de clase del acosador le tengan todavía más miedo. Además, muchos centros de secundaria son de grandes dimensiones y puede ser difícil que los profesores estén en todas partes para detener los episodios de ascoso escolar.

Qué puedes hacer TÚ

Si presencias un acto de acoso, entonces, como explico en mi libro, no serás un testigo tan inocente. ¡Los testigos de los acosos son sumamente importantes y tienen el potencial de cambiar las cosas!

A los acosadores o matones del colegio les gusta sentirse populares y disfrutar del apoyo de sus amigos y compañeros de clase en general. Si observas un acto de acoso, puedes contribuir a mermar esa sensación de poder en el acosador. ¿Cómo? Lo más difícil es salir en defensa de la víctima, sobre todo cuando eres la única persona que lo defiende. Esta es una forma estupenda de actuar, pero he aquí algunas alternativas que también pueden ayudar mucho:

  1. Hablar con la víctima después del incidente. Preguntarle si se encuentra bien, decirle que consideras que lo que ha ocurrido ha estado mal y ofrecerle ayuda poniéndolo en conocimiento de un adulto.
  2. Utilizar la "corrección grupal". Esto ocurre cuando bastante gente está de acuerdo en plantar cara al acosador. Puedes decir al acosador, con un tono de voz calmado, que pare y dejarlo completamente solo. Esto funciona mejor cuando se ha enseñado a los estudiantes cómo funciona esta técnica, por lo cual es importante que los centros de enseñanza eduquen a sus alumnos al respecto.
  3. Si no puedes hacer ninguno de los dos puntos anteriores, por lo menos, informa a un adulto (profesor, entrenador o padre) sobre lo que has visto.

Los adultos realmente pueden ayudar, a pesar de que no siempre nos guste admitirlo. A veces los problemas se nos escapan de las manos y necesitamos que intervenga otra persona para mejorar la situación. (P.D.: el acosador nunca debe saber que fuiste tú quien implicó a un adulto en la situación; así no tendrás que preocuparte porque la próxima vez pueda desquitarse contigo.)

Sé que resulta muy difícil ponerse al lado de la víctima en vez de detrás del acosador. Pero piensa en ello: ¿no te gustaría que alguien hiciera lo mismo por ti?

Es importante que los adultos nos ayuden a frenar el ascoso escolar, ¡pero nosotros también debemos asumir parte de la responsabilidad! Ni siquiera importa que la víctima no sea un buen amigo tuyo. Como digo en todas las escuelas donde doy charlas: "No tiene que caerte bien todo el mundo, pero necesitas respetarlo".

La gota que colma el vaso

Todos llegamos a un punto en que decimos: "¡Ya basta! ¡No lo soporto más!". Por definición, el acoso es un acto repetitivo, lo que implica que ocurre una y otra vez. Es el carácter repetitivo del acoso escolar, que a mí me gusta llamarlo "la rutina diaria" lo que tanto puede llegar a afectar a las víctimas.

Muchas veces no sabemos cuál es la gota que colma el vaso para una persona en concreto ni tampoco sabemos cómo pueden afectarle nuestras palabras y acciones. Un insulto sin importancia o un comentario sarcástico inadecuado pude sacar a alguien de quicio, mientras que una sonrisa u otro gesto de preocupación y amabilidad podría impedirle llegar a ese punto.

Realmente ¡hay esperanza!

Hasta ahora solo he hablado de lo negativo. ¡Pero también hay cosas positivas!

No creo que la gente nazca siendo "mala" y queriendo hacer daño a los demás. Considero que podemos cambiar las cosas en gran medida si empezamos por enseñar a los niños desde muy pronto. No basta con que les digamos que acosar esta mal. Tenemos que explicarles el porqué.

A nuestro alrededor vemos tanta violencia, sea por televisión o en los videojuegos, que tengo la sensación de que nos hemos desensibilizado al dolor ajeno. Debemos recordarle a la gente que la violencia, de hecho, no es tan frecuente. En el mundo real, cuando una persona es violenta, sufre graves consecuencias.

Los niños, los padres y los centros de enseñanza necesitan más recursos para enseñar sobre el acoso escolar. En Massachusetts, ciudad donde vivo, se ha aprobado una de las leyes más amplias contra el acoso escolar de los EE.UU. A raíz de esta ley, todos los centros educativos deben tener programas contra el acoso, así como la obligación de los profesores de informar sobre este tipo de episodios. Los colegios no pueden decidir ignorar el problema del acoso: deben actuar contra él.

Acabar con el acoso escolar es un esfuerzo que implica a toda la comunidad y, cuánto más utilicemos esta expresión, más y más le costará a la gente ignorarlo como "cosa de niños". Supongo que habrá gente que me tachará de idealista por mis esperanzas optimistas sobre el futuro, pero creo que necesitamos dejar de centrarnos en los aspectos negativos y empezar a pensar en lo positivo. ¡Si vivimos nuestras propias vidas con bondad y sensibilidad, podremos compartir este enfoque con quienes nos rodean!

Soy consciente de que es posible que no consiga acabar con el acoso escolar para siempre. Pero creo que puedo ayudar a difundir la importancia del apoyo y de los recursos contra el acoso por todo el país y algún día tal vez por todo el mundo. Y los niños que sean víctimas del acaso, como yo lo fui, sabrán que no están solos para afrontar este problema. ¡Siempre habrá alguien en algún lugar dispuesto a escucharlos y a ayudarlos!

Revisado por: Michael T. Morrow, PhD
Fecha de revisión: abril de 2011

Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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