Beta talasemia

Beta talasemia

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Talasemias

Las talasemias son un grupo de afecciones sanguíneas que afectan la manera en la que el cuerpo genera hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos y que es la responsable de transportar oxígeno a través del cuerpo.

Las células del cuerpo más abundantes son los glóbulos rojos, y cada uno de éstos tiene 4 meses de vida. Cada día, el cuerpo produce nuevos glóbulos rojos para reemplazar los que han muerto o los que el cuerpo ha perdido.

En la talasemia, los glóbulos rojos se destruyen a una velocidad mayor generando anemia, una afección que causa cansancio y otras complicaciones.

La talasemia es hereditaria; se lleva en los genes y se pasa de padres a hijos. Los portadores del gen de la talasemia no presentan síntomas y es posible que no sepan que son portadores de la enfermedad. Si ambos padres son portadores, pueden pasarles la enfermedad a sus hijos. Las talasemias no son contagiosas.

Si bien existen muchos tipos de talasemias, las dos principales son:

  1. Alfa talasemia: cuando el cuerpo tiene dificultades produciendo alfa globina
  2. Beta talasemia: cuando el cuerpo tiene dificultades produciendo beta globina

Este tipo de talasemia ocurre cuando falta el gen que controla la producción de alguna de estas proteínas o cuando el gen sufre una mutación.

Acerca de la beta talasemia

La beta talasemia ocurre cuando el gen que controla la producción de las beta globinas es defectuoso. La beta talasemia puede ser de moderada a grave y es más común en las poblaciones de ascendencia mediterránea, africana y del Sudeste de Asia.

La única manera de que un niño puede contraer beta talasemia es heredando los genes de sus padres. Los genes son "componentes básicos" que juegan un papel importante en determinar las características físicas, y muchas otras cosas más, de la persona.

Los seres humanos cuentan con trillones de células que forman la estructura de sus cuerpos y llevan a cabo trabajos específicos, como extraer nutrientes de los alimentos y convertirlos en energía. Los glóbulos rojos, los cuales contienen hemoglobina, trasportan oxígeno a todo el cuerpo.

Todas las células cuentan con un núcleo que actúa como "cerebro" o "puesto de comando" de la célula. El núcleo le indica a la célula que crezca, madure, se divida o muera. El núcleo contiene ADN (ácido desoxirribonucleico), una molécula larga, en espiral, que contiene los genes que determinan el color del cabello, el color de los ojos, si una persona será zurda o diestra y muchas otras características. El ADN, junto con los genes y la información que éstos contienen, pasa de padres a hijos durante la reproducción.

Cada célula contiene muchas moléculas de ADN, pero dado que las células son muy pequeñas y las moléculas de ADN son largas, el ADN está extremadamente comprimido en cada célula. Estos paquetes comprimidos de ADN se denominan "cromosomas". Cada célula contiene 46 cromosomas (23 pares). Cada par está compuesto de un cromosoma que proviene del padre y otro que proviene de la madre. Cuando una persona tiene beta talasemia, significa que hubo una mutación en el cromosoma 11.

La beta globina se forma en el cromosoma 11 (la beta globina, junto con la alfa globina, es una de las proteínas que forman la hemoglobina). Por lo tanto, si uno de los genes que le indica al cromosoma 11 que produzca beta globina se altera, se produce menos beta globina. Esto afecta la hemoglobina y disminuye la capacidad de los glóbulos rojos de transportar oxígeno por el cuerpo.

Tipos de beta talasemia

Existen tres tipos de beta talasemia y cada tipo depende de si muta uno o dos genes de la beta globina y de la gravedad de las mutaciones.

  1. La beta talasemia menor o las características de la beta talasemia ocurre cuando muta uno de los genes de la beta globina. Las personas con esta afección típicamente presentan síntomas muy leves y no necesitan tratamiento, pero pueden pasarle la talasemia a sus hijos. Por lo general, tienen una anemia leve y los glóbulos rojos son más pequeños.
  2. La beta talasemia mayor (anemia de Cooley) ocurre cuando mutan ambos genes de la beta globina. Este es el tipo más grave de beta talasemia. Los bebés con beta talasemia mayor suelen parecer sanos al nacer pero comienzan a manifestar síntomas dentro de los siguientes dos años de vida. Esta afección causa síntomas graves y una anemia que pone en juego la vida del niño y hace necesaria la práctica de transfusiones de manera regular.
  3. La beta talasemia intermedia también puede ocurrir cuando mutan ambos genes de la beta globina, pero las mutaciones son menos graves que aquellas que causan típicamente la beta talasemia mayor. Las personas con esta afección por lo general sufren de una anemia de grave a moderada y en ciertas ocasiones requieren transfusiones de sangre de forma regular.

Complicaciones

La beta talasemia mayor y la intermedia pueden producir complicaciones graves, especialmente si no se tratan. Las siguientes son algunas de las complicaciones de la beta talasemia:

  • Exceso de hierro. Cuando los niños sufren de beta talasemia, pueden terminar teniendo un nivel de hierro muy elevado en sus cuerpos, ya sea por la enfermedad en sí o por las transfusiones de sangre continuas. El exceso de hierro puede dañar el corazón, el hígado y el sistema endocrino.
  • Deformidades óseas o huesos rotos. La beta talasemia puede causar la expansión de la médula ósea, haciendo que los huesos se ensanchen, y se hagan más finos y frágiles. Los huesos son más susceptibles a las quebraduras, y es posible que la estructura ósea se desarrolle de manera anormal, particularmente en los huesos de la cara y del cráneo.
  • Dilatación del bazo. La función del bazo es impedir las infecciones y filtrar todo tipo de material no deseado del cuerpo, como las células sanguíneas muertas o dañadas. La beta talasemia puede hacer que los glóbulos rojos mueran a una mayor velocidad. Esto significa que el bazo aumentará su tamaño para poder trabajar más. Un bazo dilatado empeora la anemia y tendrá que ser extirpado si aumenta mucho de tamaño.
  • Infecciones. Los niños que sufren de beta talasemia tienen un riesgo mayor de contraer infecciones, especialmente aquellos a los que se les ha extirpado el bazo.
  • Crecimiento más lento. La anemia que surge como resultado de la beta talasemia puede afectar el crecimiento de los niños. Es posible que el crecimiento de estos niños sea más lento y que retrase la pubertad.

Síntomas

Los síntomas de la beta talasemia varían según el tipo de talasemia que tenga el niño y la gravedad. La mayoría de los niños que sufren de características de beta talasemia no presentan ningún síntoma. Aquellos que sufren de beta talasemia mayor e intermedia suelen no presentar síntomas al nacer pero éstos comienzan a manifestarse dentro de los siguientes dos años de vida.

Los siguientes son algunos de los síntomas más comunes de la beta talasemia:

  • cansancio, debilidad o dificultad al respirar
  • un aspecto pálido o piel amarillenta (ictericia)
  • irritabilidad
  • deformidades de los huesos faciales
  • crecimiento lento
  • dilatación del abdomen
  • orina oscura

Los bebés que comienzan a mostrar síntomas de la beta talasemia después de haber estado sanos durante unos meses después del nacimiento, pueden comenzar a tener problemas de crecimiento, dificultad para alimentarse, y sufrir episodios de fiebre, diarrea y otros problemas intestinales.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, la beta talasemia se diagnostica antes del segundo año de vida. Los niños que sufren de beta talasemia mayor suelen presentar un abdomen dilatado u otros síntomas de anemia, o problemas de crecimiento.

Si el médico sospecha que el niño sufre de beta talasemia, indicará hacer un análisis de sangre. Los análisis de sangre pueden identificar los glóbulos rojos que son pálidos, que varían en tamaño y forma, o que sean más pequeños que lo normal. También pueden detectar si el recuento de glóbulos rojos es bajo y si existen células con una distribución de hemoglobina irregular. Estas células irregulares tienen el aspecto de un blanco, al ser observadas mediante un microscopio.

Los análisis de sangre también pueden medir la cantidad de hierro en la sangre, evaluar la hemoglobina y analizar el ADN del niño para ver si existen genes de hemoglobina anormales.

Si ambos padres son portadores de la beta talasemia, los médicos podrán realizar pruebas en el feto antes del nacimiento del niño. Esto se lleva a cabo mediante:

  • una muestra de vellosidades coriónicas: consiste en la extirpación de una pequeña cantidad de placenta a las aproximadamente 11 semanas de embarazo para ser analizada
  • una amniocentesis: consiste en extraer una pequeña muestra del líquido que recubre al feto a las aproximadamente 16 semanas de embarazo

Si uno de los padres es el portador del gen de la beta talasemia y el otro es portador de un gen diferente que también afecta la beta globina, como el gen falciforme, el niño podría sufrir una afección sanguínea grave. Por lo tanto, las personas que portan los genes de la beta talasemia deben consultar con un consejero en genética, si están considerando tener hijos.

Tratamiento

La cantidad de tratamiento que se necesita para la beta talasemia depende de la gravedad de los síntomas. Para la mayoría de los niños con características de beta talasemia, cuyo único síntoma es una anemia leve de vez en cuando, no es necesario realizar ningún tratamiento médico.

Sin embargo, los hemogramas, cuando se sufre de características de alfa talasemia, son muy similares a los conteos sanguíneos de la anemia por deficiencia de hierro, el cuál es un trastorno muy común. Es importante que los médicos sepan que los niños sufren de características de beta talasemia, de manera que no sean tratados con hierro, si no es necesario.

También es posible que los médicos recomienden un suplemento de ácido fólico para los niños que sufren una anemia moderada, con el fin de ayudar al cuerpo a generar nuevos glóbulos rojos.

Es posible que algunos niños con anemia moderada necesiten de vez en cuando una transfusión de sangre, especialmente después de una cirugía. Por otro lado, aquellos niños con casos graves de beta talasemia, requieren transfusiones de sangre de forma regular durante toda su vida para mantenerlos sanos. Durante las transfusiones, reciben sangre de los donantes con tipos de sangre compatible. Con el tiempo, esto puede provocar la acumulación de hierro en el cuerpo. Por lo tanto, es posible que los niños que reciben transfusiones de sangre con frecuencia, tengan que tomar medicamentos para eliminar el exceso de hierro acumulado en el cuerpo.

Los estudios de investigación sobre tratamientos de la beta talasemia que utilizan terapias genéticas experimentales son continuos, pero por el momento la cura sólo es posible con un procedimiento llamado "transplante de médula ósea". La médula ósea, que se encuentra en el interior de los huesos, es la responsable de la producción de células sanguíneas. En un transplante de médula ósea, los niños reciben primero una dosis elevada de radiación o fármacos para destruir la médula ósea defectuosa. Después, la medula ósea se reemplaza con células de un donante compatible; por lo general, un hermano o familiar sano. Los transplantes de médula ósea presentan riesgos y por lo tanto sólo se llevan a cabo en los casos más graves de talasemia.

Si su hijo sufre de beta talasemia, existen grupos de apoyo que pueden ayudar a la familia a enfrentar los obstáculos que presenta esta enfermedad.

Revisado por: Robin Miller, MD
Fecha de revisión: febrero de 2012

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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