Epifisiolisis

Epifisiolisis

Read this article in English(Slipped Capital Femoral Epiphysis (SCFE))

¿Recuerda aquella antigua canción infantil que dice "The thighbone's connected to the hipbone" (el hueso del muslo se conecta con el hueso de la cadera)? Bien, la canción puede ser tonta, pero hay algo que es cierto: una conexión buena y estable en la articulación de la cadera es lo que nos permite caminar, correr, saltar y hacer muchas otras actividades.

Sin embargo, en algunos niños, particularmente en los que son obesos, el hueso del muslo y el de la cadera no están conectados como deberían debido a una afección llamada epifisiolisis, o deslizamiento de la epífisis capital femoral (slipped capital femoral epiphysis, o SCFE, por las siglas en inglés). Si bien el término parece un trabalenguas, sencillamente hace referencia a un desplazamiento en la parte superior del hueso del muslo, o fémur, que hace que la articulación de la cadera se vea debilitada.

Por suerte, cuando se detectan de manera temprana, la mayoría de los casos de SCFE pueden tratarse de manera satisfactoria.

Acerca la epifisiolisis de la epífisis capital femoral

Para comprender el SCFE, primero debe saber un poco sobre la articulación de la cadera. La cadera es una enartrosis, lo que significa que el extremo esférico de un hueso (en este caso, la "esfera" del hueso del muslo) encaja en la cavidad de otro hueso (el cotilo, o la cavidad con forma de taza de la pelvis). Las enartrosis ofrecen la mayor amplitud de movimiento de todos los tipos de articulaciones, y esto explica por qué podemos mover las piernas hacia delante, hacia atrás y en círculos.

En los niños y adolescentes que todavía están creciendo, también hay un cartílago de crecimiento en la parte superior del hueso del muslo, justo debajo de la parte esférica (también conocida como cabeza femoral) de la articulación. Este cartílago de crecimiento se llama epífisis y, al ser un cartílago, es más débil que un hueso. La función de la epífisis es conectar la cabeza femoral al hueso del muslo y, a su vez, permitir que el hueso se alargue y crezca.

Cadera normal y SCFE

Cuando un niño tiene SCFE, la cabeza femoral del hueso del muslo se desliza y se sale de la epífisis, casi de la misma manera en que una bola de helado podría deslizarse de un cono. A veces esto sucede de repente, por ejemplo, después de una caída o lesión deportiva, pero a menudo parece suceder de la nada sin que haya una lesión previa.

Por lo general, el SCFE se clasifica de la siguiente manera:

  • SCFE estable. Hace referencia a un "deslizamiento leve", que hace que el niño sienta cierta rigidez o dolor en la rodilla o en la zona de la ingle, y quizá que renguee. El dolor y la renguera suelen ir y venir, y suelen empeorar con las actividades y mejorar con el reposo. Con el SCFE estable, la persona puede de todos modos caminar (a veces con muletas).
  • SCFE inestable. Este es un deslizamiento más grave que suele ser mucho más doloroso. El niño quizá no pueda soportar peso sobre el lado afectado y, dado que la amplitud de movimiento tiende a ser muy limitada, la pierna y el pie afectados podrían comenzar a girarse hacia afuera. El SCFE inestable es además más grave porque puede restringir el flujo sanguíneo a la articulación de la cadera, y esto puede provocar la muerte del tejido de la zona.

En ocasiones, el SCFE puede irritar los nervios que se extienden por la pierna, y esto causa dolor referido (dolor que se origina en una parte del cuerpo, pero que se siente en otra). En este caso, el dolor se origina en la articulación anormal de la cadera, pero se siente en la articulación normal de la rodilla.

Si bien muchos de los casos de SCFE afectan solo una cadera, hasta el 40% de ellos son bilaterales (afectan ambas caderas). Si los médicos diagnostican SCFE en una cadera, controlarán atentamente la otra para ver si surge el mismo problema. La detección temprana del SCFE marca una gran diferencia en cuanto a la facilidad con que los médicos pueden tratarlo.

Causas del SCFE

No se sabe con certeza cuál es la causa del SCFE. Sin embargo, se sabe que principalmente se produce en niños de entre 11 y 16 años de edad que están dando un estirón. Es más frecuente en los varones, si bien las niñas también pueden verse afectadas. También es más probable que aparezca en niños que tienen los siguientes factores de riesgo, y todos ellos pueden tener un efecto en la salud de los huesos:

  • obesidad (cargar más peso ejerce mayor presión sobre el cartílago de crecimiento)
  • trastornos endocrinos, como diabetes, enfermedad tiroidea o problemas en la hormona de crecimiento
  • enfermedad renal
  • tratamientos contra el cáncer, como radiación o quimioterapia
  • ciertos medicamentos, como los esteroides
  • antecedentes familiares de SCFE

Diagnóstico

Si se sospecha que un niño tiene SCFE, este deberá consultar a un médico ortopédico, que es un especialista en el tratamiento de los huesos. El médico realizará un examen físico exhaustivo, que consiste en controlar la amplitud de movimiento de las caderas y las piernas y observar si hay dolor. También hará radiografías de la cadera para comprobar si hay deslizamiento en la cabeza del hueso del muslo.

Sin embargo, a veces el resultado de las radiografías es normal incluso cuando hay síntomas. En estos casos seguramente se indicará un estudio de imágenes por resonancia magnética (IRM) o una centellograma ósea. Ambas pruebas son más sensibles que las radiografías. La IRM en particular puede destacar contrastes en el tejido blando, y esto hace que sea especialmente útil en la comprensión de los problemas de las articulaciones y el cartílago.

Tratamiento

El SCFE siempre se trata con cirugía para estabilizar el hueso que se deslizó. Sin embargo, incluso antes de la cirugía, el médico intentará impedir que se produzca un mayor deslizamiento, y para ello recomendará mucho reposo y el uso de muletas para evitar que el paciente cargue peso en la pierna afectada.

Cuando los deslizamientos son más leves, la cirugía suele realizarse como un procedimiento ambulatorio, lo que significa que el niño puede abandonar el hospital el mismo día de la cirugía o el día posterior si no hay complicaciones.

Los deslizamientos más graves pueden requerir una cirugía de mayor envergadura y una estadía más prolongada en el hospital. Este tipo de cirugía se realiza bajo anestesia general (cuando el paciente está completamente dormido). Mediante el uso de un radioscopio como guía, que es un aparato de rayos X especial que muestra en una pantalla de televisión una imagen en tiempo real de la cadera, el cirujano hará una pequeña incisión cerca de la cadera y luego colocará un tornillo o un clavo de metal en el hueso y el cartílago de crecimiento para mantenerlo en su lugar.

En ocasiones, el cirujano estabilizará también el otro lado, incluso si todavía no se ha deslizado, sencillamente porque el riesgo de que suceda es alto. Los deslizamientos más graves pueden requerir que se reubique la cadera nuevamente.

SCFE operado

Después de la cirugía, los pacientes pueden caminar con muletas, cargando solo parte de su peso en la pierna afectada. Los pacientes que reciben tratamiento en ambas caderas generalmente deben usar una silla de ruedas durante las dos semanas posteriores a la cirugía.

Después de la cirugía

Cuando el SCFE se detecta y se trata de manera temprana, la mayoría de los niños obtienen buenos resultados. Seguramente recibirán fisioterapia para fortalecer los músculos de la cadera y las piernas, y deberán hacerse radiografías de seguimiento para controlar la afección. En la mayoría de los casos leves, no obstante, no es necesario realizar otra cirugía.

Sin embargo, en los niños con SCFE inestable, sí hay más posibilidades de que surjan otros problemas, como rigidez en las caderas, artritis prematura, diferencias en la longitud de las piernas o necrosis avascular (cuando parte de la "esfera" muere por falta de irrigación sanguínea). También tienen más probabilidades de necesitar otra cirugía para volver a alinear las caderas a medida que crezcan.

Desde luego, no hay manera de prevenir el SCFE en todos los niños. Sin embargo, algo que los padres pueden hacer para reducir el riesgo es alentar a los niños a que mantengan su peso en un rango saludable. El mantenimiento de un peso saludable puede ser muy beneficioso para evitar que los huesos y las articulaciones de los niños sufran un desgaste excesivo que puede debilitarlos y dañarlos. Por lo tanto, si necesita ayuda para averiguar cómo hacer que su hijo inicie un plan saludable de dieta y ejercicio, hable con su médico.

Revisado por: Alfred Atanda Jr., MD
Fecha de la revisión: febrero de 2010

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