Púrpura de Henoch-Schönlein (HSP)

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Púrpura de Henoch-Schönlein (HSP)

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(Henoch-Schönlein Purpura (HSP))

Al principio, a Tyler le aparecieron marcas coloradas y manchas abultadas que se volvieron de color púrpura, y parecían moretones en todas las piernas y las nalgas. Después se quejó de que le dolía el estómago y las rodillas. Cuando sus padres lo llevaron al médico para averiguar qué tenía, el médico dijo que Tyler presentaba los signos típicos de la púrpura de Henoch-Schönlein (Henoch-Schönlein purpura, HSP).

Acerca de la púrpura de Henoch-Schönlein

La púrpura de Henoch-Schönlein (pronunciación: "púrpura de E-nok SHUN-lain"), que por lo general se la llama simplemente HSP, es una afección que hace que los vasos sanguíneos pequeños se inflamen y se irriten. Esta inflamación, llamada vasculitis, suele ocurrir en la piel, los intestinos y los riñones. Los vasos sanguíneos inflamados de la piel pueden liberar glóbulos rojos, lo que causa un sarpullido característico llamado púrpura. Los vasos de los intestinos y los riñones también pueden inflamarse y perder sangre.

Este trastorno recibe el nombre de dos médicos alemanes, Eduard Henoch y Johann Schönlein, que describieron por primera vez la enfermedad en el siglo XIX. Algunas veces también se la llama púrpura alérgica o púrpura anafilactoide.

La HSP se produce con mucha más frecuencia en niños que en adultos; por lo general, entre los 2 y 11 años. Es una de las formas más comunes de vasculitis en la infancia y es el doble de frecuente en los niños que en las niñas.

Causas

Si bien nadie sabe realmente cuáles son las causas de la HSP, los médicos saben que se produce cuando el sistema inmunitario no funciona como debería. Una proteína llamada inmunoglobulina A (IgA), un tipo de anticuerpo, se deposita en los vasos sanguíneos y parece estar relacionada con la inflamación.

No está claro por qué se produce esta reacción inmune, pero en muchos casos parece estar desencadenada por una infección bacteriana o vírica de las vías respiratorias superiores (senos nasales, garganta o pulmones). Si bien son menos frecuentes, se han identificado otros factores desencadenantes, como determinados medicamentos, reacciones a los alimentos, picaduras de insectos y vacunas.

La HSP no se contagia de una persona a otra.

Signos y síntomas

Entre los signos y síntomas comunes de la HSP se incluyen los siguientes:

  • púrpura, es decir, el sarpullido abultado de color púrpura rojizo
  • dolor e inflamación de las articulaciones
  • dolor de estómago
  • sangre en la orina (pis) u otros problemas en los riñones
  • fiebre
  • dolor de cabeza

El sarpullido se presenta en casi todos los casos y suele ser lo que ayuda a los médicos a diagnosticar la HSP. Puede tener la forma de puntitos rojos (llamados petequias), moretones, e incluso, ampollas. El sarpullido suele producirse en las piernas y las nalgas, pero también puede aparecer en otras partes del cuerpo, como los codos, los brazos, la cara y el tronco.

La mayoría de los niños que padecen la HSP también sufren de dolor e inflamación de las articulaciones. Estos síntomas pueden aparecer antes del sarpullido. Las articulaciones grandes, como las rodillas, los tobillos y los codos, son las más afectadas, pero las manos y los pies también pueden verse afectados.

El dolor de estómago suele aparecer una semana después que el sarpullido. El dolor es intermitente y puede estar acompañado de náuseas, vómitos o diarrea. Algunos niños pueden presentar sangre en las heces (a causa de los vasos sanguíneos que pierden sangre), pero es posible que no sea visible.

La HSP puede afectar los riñones. Se pueden encontrar pequeñas cantidades de sangre o proteínas en la orina, que ocasionalmente pueden contener sangre visible.

Diagnóstico

Cuando se presenta el sarpullido característico en las piernas y las nalgas, especialmente si está acompañado de dolor abdominal o articular, los médicos pueden diagnosticar fácilmente la HSP. Un diagnóstico puede ser más difícil si los síntomas del dolor articular o abdominal se presentan antes de que aparezca el sarpullido o si los síntomas tardan varias semanas en manifestarse. Para ayudar a realizar un diagnóstico, el médico puede recomendar que se realice una biopsia cutánea.

El médico también puede solicitar análisis de sangre de rutina para detectar posibles signos de infecciones, anemia o nefropatía. Si el dolor abdominal es intenso, pueden ser necesarios exámenes por imágenes (como radiografías o ecografías). Una muestra de heces puede comprobar si hay sangre en las heces (popó). Una muestra de orina puede revelar si hay sangre o proteínas en la orina.

Hasta la mitad de los niños que desarrollan la HSP tendrán complicaciones renales, de manera que el médico probablemente comprobará la función renal durante varios meses. Si el médico sospecha que la HSP ha causado daños renales, es posible que su hijo tenga que consultar a un médico especialista en riñones (nefrólogo).

Tratamiento

Los síntomas de la HSP suelen durar alrededor de un mes. La mayoría de las veces, desaparecen por sí solos sin ningún tratamiento. Para ayudar a que su hijo se sienta mejor, el médico puede recomendar determinados medicamentos, como:

  • antibióticos para tratar la infección causante, si corresponde
  • analgésicos (como acetaminofeno)
  • medicamentos antiinflamatorios (como ibuprofeno) para aliviar el dolor y la inflamación de las articulaciones
  • corticosteroides (como prednisona) para el dolor abdominal intenso o la nefropatía

Además, el médico puede indicarle que deje de darle a su hijo determinados medicamentos si hay alguna posibilidad de que le causen la HSP.

Mientras esté en su casa, trate de mantener a su hijo lo más cómodo posible. Asegúrese de que su hijo descanse bien y tome líquidos. Si su hijo deja de comer o de beber, o presenta un dolor abdominal intenso o problemas renales, es posible que sea necesaria la hospitalización.

Pronóstico

La mayoría de los niños que padecen HSP se recuperan totalmente en un mes y no presentan complicaciones a largo plazo. Los niños cuyos riñones estén afectados deberán consultar a un médico para realizarse controles regulares a fin de controlar la función renal.

Cerca de un tercio de los niños que padecen HSP vuelven a contraerla; por lo general, unos meses después del primer episodio. Esto (junto con los problemas renales crónicos) es más común en los niños mayores y los adultos. Si la HSP vuelve a aparecer, suele ser menos intensa que en el episodio inicial.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2013

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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
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