Gripe

Gripe

(Influenza (Flu))

La gripe, también conocida como "influenza", es una infección viral de las vías respiratorias que es sumamente contagiosa. Aunque afecta a todas las edades, los niños tienden a contraerla con mayor frecuencia que los adultos.

En EE.UU, la temporada de la gripe va de octubre a mayo y la mayoría de los casos se producen entre finales de diciembre y principios de marzo.

Signos y síntomas

La gripe se confunde a menudo con el resfriado común, pero los síntomas de la gripe suelen ser mucho más intensos que la nariz tapada y los típicos estornudos propios del resfriado.

Entre los síntomas de la gripe, que suelen comenzar unos dos días después de la exposición al virus, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • escalofríos
  • dolor de cabeza
  • molestias musculares
  • mareo
  • pérdida del apetito
  • cansancio
  • tos
  • dolor de garganta
  • moqueo nasal
  • náuseas o vómitos
  • debilidad
  • dolor de oídos
  • diarrea

Los lactantes que contraen la gripe también pueden dar la sensación de estar muy inquietos de forma repentina o simplemente tener mal aspecto.

Duración

Tras unos cinco días, la fiebre y los demás síntomas suelen desaparecer, pero pueden persistir la tos y la debilidad.

Todos los síntomas suelen desaparecer al cabo de una o dos semanas. No obstante, es importante tomarse la gripe en serio, puesto que puede evolucionar a una neumonía y a otras complicaciones que pueden poner en peligro la vida del paciente, sobre todo en bebés, ancianos y personas que padecen problemas de salud de carácter crónico.

Contagio

La gripe es contagiosa, se propaga a través de gotitas infectadas por el virus que se expulsan al toser o estornudar. Las personas que contraen la gripe la pueden contagiar desde el día anterior a la aparición de los síntomas y hasta que estos desaparecen (alrededor de una semana en los adultos y durante algo más de tiempo en los niños).

La gripe suele aparecer en pequeños brotes, pero las epidemias (cuando la enfermedad se propaga rápidamente y afecta a mucha gente en una misma zona y al mismo tiempo) tienden a ocurrir cada pocos años. Las epidemias suelen alcanzar su máxima expresión de dos a tres semanas después de la aparición de los primeros casos de gripe.

Cuando una epidemia se extiende por todo el mundo, recibe el nombre de pandemia. La pandemia más reciente de gripe ocurrió en el año 2009, con la gripe H1N1 (o "porcina").

La vacuna antigripal

La vacuna antigripal anual se recomienda sistemáticamente a todo el mundo que tenga a partir de seis meses de edad. La vacuna se administra entre septiembre y mediados de noviembre, aunque puede administrarse en otras épocas del año. La vacuna reduce las probabilidades de que una persona promedio contraiga esta enfermedad durante la temporada de la gripe en hasta un 80%.

La vacuna antigripal protege contra la infección provocada por los virus gripales que los investigadores consideran más proclives a provocar la infección durante la próxima temporada de la gripe. Aunque la vacuna antigripal no garantiza completamente la protección contra la enfermedad, si una persona que ha recibido esta vacuna contrae la gripe, presentará menos síntomas y estos serán de carácter más leve.

La vacuna antigripal se puede administrar en forma de inyección o de aerosol nasal.

  • Cuando se administra en forma de inyección, la vacuna contiene virus de la gripe muertos que no pueden provocar la gripe pero que preparan al cuerpo para luchar contra la infección por este tipo particular de virus en el caso de que el paciente entre en contacto con él.
  • Cuando se administra en forma de aerosol nasal, la vacuna contiene virus de la gripe vivos pero debilitados, que no pueden provocar los síntomas intensos que se suelen asociar a la gripe, aunque sí algunos síntomas más leves. Por lo tanto, las personas con sistemas inmunitarios debilitados o ciertas afecciones médicas no deben recibir este tipo de vacuna. Esta vacuna solo es recomendable para personas sanas de edades comprendidas entre los 2 y los 49 años, exceptuando a las mujeres embarazadas.

¿Cuándo y dónde vacunarse?

Las personas que se vacunan contra la gripe en un año determinado no están protegidas de contraer la gripe al año siguiente porque el efecto protector caduca y porque los virus de la gripe cambian constantemente. Por ello, la vacuna antigripal se actualiza cada año para que contenga las cepas de virus gripales más recientes.

Por lo tanto, para tener la mejor protección contra la gripe, es importante vacunarse anualmente

La vacuna antigripal está disponible cada otoño. Se administra en lugares como hospitales, clínicas, centros sanitarios de carácter público, farmacias, consultorios médicos y centros de enseñanza. A muchos niños se les administran la vacuna antigripal en el colegio.

Los niños menores de 9 años que se vacunan contra la gripe mediante inyección por primera vez han de recibir dos inyecciones separadas por un intervalo de un mes. El cuerpo del receptor de la vacuna puede tardar unas dos semanas en desarrollar la protección contra la gripe.

Si se administra la vacuna antes de que la temporada de la gripe esté en su máximo apogeo, el cuerpo del receptor de la vacuna tendrá más tiempo para desarrollar la inmunidad y protegerse contra los virus. Aunque es posible ponerse la vacuna antigripal bien entrada la temporada de la gripe, es mejor intentar vacunarse antes. De todos modos, incluso aunque una persona no se vacune hasta el mes de enero, todavía le quedarán dos o tres meses de temporada gripal, por lo que seguirá siendo una buena idea vacunarse.

Posibles efectos secundarios

A pesar de que hay muy poca gente que presenta efectos secundarios después de ponerse la vacuna antigripal, quienes los presentan pueden manifestar picazón y/o inflamación en el área del pinchazo o efectos secundarios leves, tales como dolor de cabeza y/o febrícula.

Algunas personas que reciben la vacuna en forma de aerosol nasal también pueden presentar síntomas gripales de carácter leve, tales como moqueo nasal, dolor de cabeza, vómitos, molestias musculares y fiebre.

A pesar de que estos efectos secundarios suelen durar uno o varios días, los virus de la gripe pueden enfermar potencialmente al receptor de la vacuna durante varias semanas y provocarle problemas de salud que podrían requerir hospitalización, sobre todo en niños pequeños y en personas afectadas por enfermedades crónicas. De todos modos, los médicos consideran que las ventajas de vacunarse contra las gripe superan con creces los posibles riesgos implicados.

¿Qué población se considera de mayor riesgo para contraer la gripe?

Aunque la vacuna antigripal es recomendable para todo el mundo de seis meses en adelante, en los momentos en que escasean las vacunas debe tenerse en cuenta que algunas personas las necesitan más que otras. Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE.UU. (Centers for Disease Control and Prevention o CDC) suelen dar prioridad a ciertos grupos de riesgo cuando las existencias de vacuna antigripal son limitadas. Consulte al su médico o al Departamento de Sanidad sobre la disponibilidad de vacunas en su área.

La Academia Americana de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians o AAFP), la Academia Americana de Pediatría (AAP) y los CDC recomiendan priorizar a los siguientes grupos de riesgo (y a las personas que conviven con ellos) en momentos de escasez de existencias:

  • todos los niños, desde los 6 meses hasta los 4 años
  • cualquier persona a partir de los 50 años
  • las mujeres que estarán embarazadas durante la temporada de la gripe
  • cualquier persona que tenga el sistema inmunitario debilitado
  • residentes a largo plazo en centros asistenciales, como las residencias de ancianos
  • cualquier niño o adulto que padezca una afección médica crónica, como el asma
  • todas las personas que trabajen o vivan con lactantes menores de seis meses, niños menores de 5 años o adultos de a partir de 50 años
  • personal asistencial que tenga contacto directo con los pacientes
  • cuidadores de cualquiera que pertenezca a un grupo de alto riesgo
  • personas que conviven con alguien que pertenece a un grupo de alto riesgo

Entre las personas que no deberían vacunarse contra la gripe, se incluyen las siguientes:

  • bebés menores de 6 meses
  • cualquier persona que sea severamente alérgica al huevo y/o a sus derivados. (Las personas que padecen alergias leves al huevo pueden ponerse la vacuna, siempre que se la administren en una consulta médica donde que se puedan supervisar los efectos secundarios de la vacuna durante los 30 minutos posteriores a su administración.)
  • toda persona que haya tenido alguna vez una fuerte reacción a la vacuna antigripal.
  • toda persona que padezca el síndrome de Guillain Barré (una afección médica muy poco frecuente que afecta a los sistemas inmunitario y nervioso)

Si su hijo tiene fiebre, hable con su pediatra para reprogramar el momento de administrarle la vacuna antigripal.

Cómo evitar el contagio

No existe ninguna forma garantizada de impedir el contagio de la gripe, ni siquiera el hecho de vacunarse. Evitar las aglomeraciones puede ayudar, pero es imposible mantener a los niños pequeños encerrados todo el día en casa.

He aquí algunas formas prácticas que ayudan a evitar la propagación de la gripe:

  • Lavarse las manos a conciencia y frecuentemente, utilizando agua y jabón, sobre todo después de utilizar el baño, toser o estornudar y antes de comer.
  • No recoger nunca pañuelos de papel usados.
  • No compartir nunca vasos, cubiertos, platos y otros utensilios alimentarios.
  • No ir a trabajar ni al colegio y quedarse en casa mientras se tiene la gripe.
  • Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel cuando se estornuda o tose y luego tirarlo a la basura. Si no se dispone de un pañuelo de papel, toser o estornudar sobre el antebrazo, no sobre las manos.

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Tratamiento

En la mayoría de los casos de gripe, no se necesita ningún tratamiento médico específico. Pero algunos niños que padecen enfermedades crónicas (como el asma, la diabetes y la infección por VIH) y los niños menores de 2 años pueden enfermar más al contraer la gripe y tienen mayor riesgo de complicaciones. Algunos niños que contraen la gripe deben ser hospitalizados.

A los niños gravemente enfermos o a aquellos que se encuentren en circunstancias médicas especiales, el pediatra les puede recetar un medicamento antiviral para reducir la duración de la enfermedad a uno o dos días y para prevenir posibles complicaciones. Este medicamento solo es eficaz si se administra durante las primeras 48 horas posteriores al inicio de la gripe. La mayoría de las persona de buena salud que contraen la gripe no necesitan tomar medicamentos antivirales. En el caso de que el pediatra recete un medicamento antiviral a su hijo, asegúrese de que le comenta cualquier posible efecto secundario de este tratamiento.

He aquí una serie de consejos prácticos de uso doméstico para ayudar a que un niño, que de no tener la gripe estaría sano, a recuperarse de la enfermedad. Pídale que:

  • beba mucho líquido para evitar la deshidratación
  • duerma mucho y se tome las cosas con calma
  • tome paracetamol o ibuprofeno para bajarle la fiebre y aliviarle el dolor (pero no administre nunca un medicamento que contenga ácido acetilsalicílico -como la aspirina- a niños o adolescentes, ya que les puede desencadenar una afección infrecuente pero grave denominada síndrome de Reye)
  • vaya vestido con varias capas de ropa, puesto la gripe a menudo hace que el paciente tenga frío en un momento y calor en el momento siguiente (si se llevan varias capas, por ejemplo, una camiseta, un jersey y una bata, resulta más fácil abrigarse y desabrigarse cuando convenga)

Los niños que enferman de gripe deben quedarse en casa y no ir a la guardería o al colegio hasta que estén 24 horas seguidas sin fiebre y sin tomar ningún medicamento antipirético (para bajar la fiebre). Algunos de estos niños es posible que deban permanecer más tiempo en casa, en función de cómo se encuentren. Si tiene alguna duda o hay algo que le preocupa sobre la evolución de su hijo, hable con su pediatra.

Cuándo llamar al pediatra

Llame al pediatra si su hijo:

  • presenta síntomas gripales
  • tiene fiebre alta o fiebre asociada a erupción
  • respira con dificultad o de forma rápida
  • tiene la piel de color azulado
  • no bebe suficiente líquido
  • parece muy adormecido o duerme mucho
  • parece confundido
  • mejora en sus síntomas gripales pero después empieza a empeorar

De todos modos, en la mayoría de los casos, la gripe suele remitir en una o dos semanas con un poco de reposo, cuidados y mucho cariño.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2011

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