Radioterapia

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Radioterapia

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(Radiation Therapy)

Si ha consultado a un dentista o ha sido tratado por una fractura ósea, usted ha recibido rayos. En la vida diaria, la radiación, en forma de rayos X, se utiliza para crear imágenes de las áreas del cuerpo a las cuales los médicos no pueden acceder visualmente, como el interior de un diente o el interior de la caja torácica.

En dosis mucho más elevadas, la radiación se utiliza para tratar el cáncer. La función de la radioterapia (también denominada “radiación” o “rayos X”) es eliminar las células e impedir su crecimiento y reproducción. Pero los padres de niños que necesitan radioterapia (uno de los tratamientos más comunes contra el cáncer infantil) suelen tener muchas preguntas y preocupaciones.

Acerca de la radioterapia

En la radioterapia, la radiación de alta intensidad de los rayos X, rayos gama u otras fuentes, se utiliza para matar las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores. Ciertos tipos de cáncer infantil se tratan con radioterapia, como por ejemplo los tumores cerebrales, el tumor de Wilms y los cánceres en la cabeza y el cuello.

Además de destruir las células cancerosas, la radioterapia puede dañar las células sanas. Las células sanas tienen más posibilidades de recuperarse de los efectos de la radiación. El grupo médico a cargo del cuidado de su hijo tomará todas las medidas necesarias para controlar que las dosis de radiación administrada sean las adecuadas para proteger el tejido sano.

Dado que cada caso es diferente, el tratamiento contra el cáncer de cada niño también será único. Algunos niños sólo reciben radioterapia, mientras que otros necesitan radiación y quimioterapia (el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas). Y algunos niños requieren radioterapia y cirugía para extirpar tumores o áreas cancerosas.

Cómo se administra la radioterapia

La radioterapia se administra de dos maneras: externamente o internamente. Algunos niños suelen recibir radiación interna y externa, según sus necesidades.

En la radioterapia externa se utiliza un aparato grande y un equipo especial que emite una cantidad específica de radiación a los tumores cancerosos o a las áreas afectadas del cuerpo. En el caso de la radioterapia interna (también conocida como “braquiterapia” o “terapia intersticial”), se inyecta o implanta en el cuerpo una sustancia radioactiva, en el lugar donde se encuentra el tumor o las células cancerosas. En algunos casos, el material se traga.

La mayoría de los niños sólo reciben radioterapia externa, aunque a aquellos pacientes con cáncer en la cabeza y el cuello, cáncer de útero, cervical, de tiroides y de testículos también se les puede administrar radioterapia interna.

Un oncólogo radioterapeuta (un médico que se especializa en radioterapia) trabajará en conjunto con otros profesionales de la salud a fin de determinar el régimen de quimioterapia (tipo y dosis) más adecuado para su hijo.

Qué sucede durante la radioterapia

Radiación externa

El tratamiento de radioterapia para luchar contra el cáncer no es algo de un día: los niños a los que se les administra radiación externa, suelen tener que ir al hospital, o a un centro de tratamiento, 4 ó 5 días por semana, durante varias semanas. Esto se hace de manera ambulatoria; es decir, el niño va al hospital para realizar el tratamiento y vuelve a su casa inmediatamente después de que haya finalizado la aplicación de rayos. La administración de pequeñas dosis de radiación diarias ayuda a evitar el daño de las células sanas. Los descansos durante los fines de semana ayudan a que las células sanas se recuperen del trauma de la radiación.

Antes del primer tratamiento de radioterapia habrá una sesión de planificación denominada “simulación” que lo ayudará a prepararse. Su hijo se recostará en una camilla rígida, especial para la aplicación de rayos X, mientras que un radioterapeuta utiliza un aparato de rayos X (denominado “simulador”) para definir el área a tratar. Es probable que realicen una tomografía axial computarizada o radiografías y que el área donde se va a hacer el tratamiento se marque con tinta. Este “tatuaje” no se debe limpiar ya que ayuda a identificar el área donde se va a aplicar la radiación en cada tratamiento.

En cada sesión de radiación externa, su hijo usará una bata para entrar en la sala de radioterapia, donde el radioterapeuta ubicará a su hijo en la posición correcta. El terapeuta se retirará y un aparato grande administrará una cantidad específica de radiación suficiente para matar las células del área cancerosa. La mayor parte del tiempo que su hijo permanece en la camilla de radiación transcurre colocando al niño en la posición correcta; el tratamiento sólo toma unos pocos minutos.

Es posible que los niños más pequeños tengan dificultad para permanecer quietos. En estos casos, los niños pueden usar un yeso a la medida de su cuerpo o se los puede sedar para mantenerlos inmóviles. Para evitar exponerse a la radiación, no se les permite a los padres permanecer dentro de la sala de tratamiento, pero sí pueden acompañar a su hijo durante la terapia. Algunos hospitales cuentan con dispositivos de comunicación de dos vías, de manera que usted puede hablar con su hijo para tranquilizarlo. Otros hospitales hasta tienen TV de circuito cerrado que les permite a los padres seguir todo el procedimiento.

Radiación interna

Por lo general, el tratamiento de radiación interna requiere que el niño permanezca en el hospital durante varios días para controlarlo de cerca. El material radioactivo suele colocarse en pequeños tubos que se implantan en el tumor canceroso o una cavidad del cuerpo. También se pueden suministrar por vía oral o inyectarse en el torrente sanguíneo. Esto puede involucrar una cirugía menor para lo cual se suministra anestesia (por ejemplo, cuando se introduce algo en el útero, el esófago o las vías aéreas).

Es posible que se pregunte si la radiación que su hijo recibe también se irradiará hacia usted u otros miembros de la familia y si puede tocar, abrazar y cuidar de su hijo mientras realiza el tratamiento y después de éste. Si se trata de un tratamiento de radioterapia externa, no tiene que preocuparse. Los niños que reciben radiación externa no son radioactivos después del tratamiento. Por lo tanto, el contacto con miembros de la familia no debe limitarse en absoluto.

En el caso de los niños o adolescentes que reciben radioterapia interna, es posible que existan ciertas restricciones. La radiación en el implante puede emitir rayos de alta intensidad fuera del cuerpo del niño y, por lo tanto, las visitas deben protegerse de esta radiación. El niño estará en una habitación privada y las enfermeras y las visitas podrán entrar por períodos cortos de tiempo. Su hijo recibirá todo el cuidado necesario, pero las enfermeras trabajarán con rapidez para reducir el tiempo de exposición a la radiación.

Efectos secundarios comunes de la radiación

Si su hijo tiene cáncer, usted no sólo está tratando de aceptar el diagnóstico, sino que también está preocupado por los efectos físicos y emocionales de la radioterapia.

El objetivo principal de la radiación es destruir las células cancerosas, pero en el proceso también se afectan las células sanas. Este daño de las células sanas es el que desencadena los efectos secundarios de la radiación. La mayoría de éstos están relacionados con el área en tratamiento. Los efectos secundarios físicos de la radioterapia dependen de la dosis de radiación que se utilice, el lugar que se trate y si la radiación es interna o externa.

Muchos pacientes no presentan efectos secundarios, pero aquellos que los sufren, los verán desaparecen con el tiempo. Por lo general, estos efectos no son serios y pueden controlarse con un tratamiento adecuado.

Los niños a los que se les administra radioterapia suelen sufrir efectos secundarios inmediatamente después de iniciar el tratamiento (efectos secundarios tempranos) como los siguientes:

Cansancio

Uno de los efectos secundarios más comunes de la radioterapia, tanto durante el tratamiento como después de éste, es el cansancio. Por lo general, comienza unas semanas después del inicio del tratamiento y dura hasta unas 4 ó 6 semanas después de finalizar la terapia. Aliente a su hijo a descansar y dormir con la mayor frecuencia posible, incluso si el descanso no le devuelve inmediatamente las energías. A largo plazo, el descanso ayuda al cuerpo a recuperarse de la radioterapia.

Daños o cambios en la piel

El daño de la piel es un efecto secundario muy común de la radioterapia, pero sólo se limita al área que ha recibido la dosis de radiación. Esta zona puede estar roja, sensible o irritada en los días, semanas y meses que dura el tratamiento, o los posteriores a éste. La piel se puede hinchar, arrugar o cambiar su textura. El médico suele indicar el uso de ungüentos o cremas para acelerar la curación y reducir la irritación. La piel retoma su apariencia normal en unas 2 a 3 semanas después de haber finalizado el tratamiento.

Además, es posible que la piel sea más sensible al sol durante los meses posteriores al tratamiento. También es probable que haya cambios permanentes en el color o en la elasticidad de la piel.

¿Cómo puede ayudar? Vista a su hijo con ropa holgada, de telas suaves (de algodón), para evitar la irritación de la piel en el área que recibe el tratamiento. También es importante que proteja la delicada piel del niño de los rayos solares. Durante el tratamiento, no se debe exponer la piel irritada al sol. Una vez que termina el tratamiento, siempre utilice una pantalla solar con un factor de protección (FPS) de por lo menos 30, en el área afectada.

Cuando se trata del cuidado de la piel, lo más importante es la suavidad. Tenga cuidado de no irritar la piel tratada y lávela suavemente utilizando agua tibia y un jabón suave. Evite rasparla o frotarla; simplemente seque la piel del niño con una toalla suave dando palmaditas. Trate de evitar que su hijo se rasque el área tratada. También debe evitar el uso de talcos, cremas o lociones en el área que ha recibido el tratamiento.

Caída del cabello

La radioterapia que se aplica a la cabeza y al cuello puede causar la caída del cabello inmediatamente después del inicio del tratamiento. Es importante recordar que cuando la radiación se aplica en un lugar que no sea la cabeza o el cuello, el cabello no se cae. La pérdida del cabello suele causar miedo en los niños, especialmente a una edad en la que es difícil ser diferentes a los demás. Una manera de hacer que la caída del cabello sea menos traumática para su hijo es llevar el cabello bien corto antes de empezar el tratamiento. Su hijo seguramente se sentirá más cómodo si usa sombreros, pañuelos, gorras de béisbol, bufandas o pelucas hasta que vuelva a crecerle el cabello. La recuperación del cabello ocurre unos 3 meses después de la finalización del tratamiento. Si bien la pérdida del cabello es, por lo general, algo temporal, existe la posibilidad de que sea permanente.

Dolor en la boca y deterioro dental

Si su hijo ha recibido radioterapia en la cabeza o en el cuello, el tejido de la boca suele estar irritado y sensible, y puede haber un mayor riesgo de caries. Estos efectos secundarios ocurren durante la segunda o tercera semana después de haber iniciado la radioterapia y desaparecen aproximadamente un mes después de haber terminado el tratamiento. El médico probablemente le recete un enjuague bucal para reducir el dolor, la sequedad y la irritación. Asegúrese de llevar a su hijo a controles dentales regulares y siga los consejos del odontólogo durante la quimioterapia.

Problemas gastrointestinales

Horas después del tratamiento, es posible que los niños que recibieron tratamiento en la pelvis y el abdomen, tengan problemas gastrointestinales (como pérdida del apetito, diarrea, náuseas y vómitos). Algunos de los que recibieron radioterapia en la cabeza o el cuello suelen tener náuseas y vómitos.

Aun cuando su hijo no tenga ganas de comer, es importante que se alimente con comida nutritiva. Ofrézcale alimentos nutritivos y hable con su médico acerca de los cambios en la alimentación o los medicamentos que pueden aliviar molestias estomacales y evitar la pérdida de peso. Será más fácil para su hijo comer porciones pequeñas varias veces al día en vez de pocas comidas muy abundantes. Además, ciertos alimentos simples como las galletas de agua y el arroz suelen ser más fáciles de digerir.

Cambios en la sangre

Es posible que la radioterapia cause una reducción en la cantidad de plaquetas, glóbulos blancos (las células que evitan las hemorragias y ayudan al cuerpo a combatir infecciones) y glóbulos rojos. El médico controlará el recuento sanguíneo con regularidad y recetará, de ser necesario, medicación o transfusiones.

Algunos niños que reciben radioterapia en la cabeza o alrededor del cuello pueden sufrir efectos secundarios a largo plazo, o crónicos, que se inician meses o años después del tratamiento. Estos efectos a largo plazo (que pueden ser temporales, pero, por lo general, son permanentes) pueden incluir problemas con el crecimiento óseo, la fertilidad, los cambios en la piel y el desarrollo de nuevos tumores, según el lugar que haya sido tratado con radiación, la edad del niño y la dosis administrada. Cuando la radiación se realiza en el cerebro puede afectar la memoria o el aprendizaje.

Su médico puede darle consejos y recetarle medicamentos para que su hijo se sienta mejor durante la radioterapia. Nunca le dé a su hijo ninguna medicación, incluidas las medicinas naturistas o de venta libre, sin la aprobación del médico.

El cuidado de su hijo

Los efectos secundarios suelen ser desagradables, pero la radioterapia en sí misma no causa dolor ni incomodidad. Para aliviar el temor que tenga su hijo antes del tratamiento, se aconseja que el niño haga una recorrida por el departamento de radiación del hospital para observar a los técnicos de radiación y los equipos.

Cuando su hijo le haga preguntas sobre el cáncer y el tratamiento, sea honesto. Utilice términos adecuados para su edad y anímelo a que comparta sus sentimientos con usted. Y recuerde que usted no está solo: los médicos, enfermeros, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales, terapeutas de niños y otros miembros del equipo de tratamiento contra el cáncer están para tranquilizarlo a usted y a su hijo antes, durante y después de la radioterapia.

Una vez finalizada la radioterapia, es importante que el médico controle la salud y el progreso de su hijo en visitas de seguimiento. Durante estos controles, el médico le preguntará si aún padece efectos secundarios o si existen síntomas de reaparición del cáncer.

Saber sobrellevar el cáncer infantil puede ser algo tan aterrador para los niños como para los padres. Sin embargo, recuerde que muchos niños que son tratados con radioterapia logran llevar vidas normales y sanas.

No dude en hacerle preguntas a su médico o en hablar sobre sus preocupaciones. Cuanto más sepa sobre cómo ayudará y afectará a su hijo la radioterapia, más preparado estará.

Revisado por: Donna Patton, MD
Fecha de revisión: mayo de 2010

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