Comunicación interauricular

Parents > Para padres > Los problemas médicos > Comunicación interauricular
Comunicación interauricular

Read this article in English(Atrial Septal Defect)

Acerca de la comunicación interauricular

Una comunicación interauricular (atrial septal defect, ASD), a la que a veces se hace referencia como un orificio en el corazón, es un tipo de anomalía cardíaca congénita en la que hay una abertura anómala en la pared divisoria entre las cavidades cardíacas receptoras superiores (las aurículas).

En la mayoría de los casos, las ASD se diagnostican y se tratan satisfactoriamente, con pocas complicaciones o ninguna en absoluto.

Para comprender esta anomalía, resulta útil repasar primero algunos aspectos básicos acerca de cómo funciona normalmente un corazón sano.

El corazón tiene cuatro cavidades: las dos cavidades de bombeo inferiores se denominan ventrículos y las dos cavidades receptoras superiores se denominan aurículas.

En un corazón sano, la sangre que regresa del cuerpo a la cavidad receptora de la derecha (aurícula derecha) contiene poca cantidad de oxígeno. Esta sangre pasa a la cavidad de bombeo de la derecha (ventrículo derecho) y luego se dirige a los pulmones para recibir oxígeno. La sangre que se ha oxigenado regresa a la aurícula izquierda y luego se dirige al ventrículo izquierdo. A continuación, se bombea hacia el cuerpo a través de la aorta, un vaso sanguíneo de gran tamaño que transporta la sangre hasta los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Las cavidades receptoras derecha e izquierda están separadas por una delgada pared compartida, que se denomina tabique interauricular.

Los niños que padecen una comunicación interauricular tienen una abertura en la pared (tabique) que separa las aurículas. Como resultado, una parte de la sangre oxigenada procedente de la aurícula izquierda fluye a través del orificio del tabique hacia la aurícula derecha, donde se mezcla con la sangre que tiene poco oxígeno, lo que aumenta la cantidad total de sangre que fluye hacia los pulmones. El aumento del flujo de sangre a los pulmones produce un sonido sibilante, conocido como soplo cardíaco. Este soplo cardíaco, junto con otros sonidos específicos del corazón que pueden ser detectados por un cardiólogo, pueden ser indicios de que un niño padece una ASD.

Las ASD se pueden encontrar en diferentes partes del tabique auricular y pueden tener diferentes tamaños. Los síntomas y el tratamiento médico de la anomalía dependerán de esos factores. En muy pocos casos, las ASD forman parte de tipos más complejos de cardiopatías congénitas. No está claro el motivo, pero las ASD son más frecuentes en las niñas que en los niños.

Causas

Las ASD tienen lugar durante el desarrollo fetal del corazón y están presentes en el nacimiento. El corazón se desarrolla durante las primeras semanas posteriores a la concepción. Si ocurre un problema durante este proceso, es posible que se produzca un orificio en el tabique auricular.

En algunos casos, la tendencia a desarrollar una ASD podría ser genética. Los síndromes genéticos pueden dar lugar a fragmentos de cromosomas adicionales o faltantes que pueden estar asociados con las ASD. Sin embargo, en la gran mayoría de los niños que padecen una anomalía, se desconoce la causa exacta.

Signos y síntomas

El tamaño de una ASD y su ubicación en el corazón determinarán los tipos de síntomas que experimenta un niño. La mayoría de los niños que padecen una ASD tienen un aspecto saludable y no parecen presentar ningún síntoma. Por lo general, se sienten bien, y crecen y aumentan de peso normalmente.

Sin embargo, es posible que los niños que padecen ASD de mayores tamaño y gravedad presenten algunos de los siguientes signos o síntomas:

  • poco apetito
  • escaso crecimiento
  • fatiga
  • disnea
  • problemas e infecciones pulmonares, como neumonía

Si una ASD no recibe tratamiento, más adelante pueden desarrollarse complicaciones cardíacas, incluido un ritmo cardíaco irregular (conocido como arritmia auricular) y problemas con el bombeo de la sangre. A medida que los niños que padecen una ASD crecen, también es posible que tengan un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, ya que los coágulos de sangre pueden atravesar el orificio de la pared que separa las aurículas y llegar al cerebro. La hipertensión pulmonar (hipertensión en las arterias pulmonares) también se puede desarrollar con el tiempo en pacientes más grandes que presentan una ASD de mayor tamaño que no ha recibido tratamiento.

Afortunadamente, la mayoría de los niños que presentan una ASD se diagnostican y reciben un tratamiento mucho antes de que la anomalía cardíaca provoque síntomas físicos. Debido a las complicaciones que pueden causar las ASD más adelante, los cardiólogos pediátricos a menudo recomiendan cerrar las ASD en la infancia temprana.

Diagnóstico

Por lo general, el pediatra escucha el soplo cardíaco que produce la ASD durante un control de rutina o un examen médico. Las ASD no siempre se diagnostican tan pronto en la vida de una persona como otros tipos de problemas cardíacos, como la comunicación interventricular (un orificio en la pared que separa los dos ventrículos). El tipo de soplo provocado por una ASD no es tan fuerte como otros tipos de soplos cardíacos y puede ser más difícil de escuchar, de manera que se puede diagnosticar en cualquier momento entre la lactancia y la adolescencia (o incluso más tarde, en la adultez).

Si un médico escucha un soplo y sospecha de una anomalía cardíaca, es posible que se derive al niño a un cardiólogo pediátrico (un médico que se especializa en el diagnóstico y el tratamiento de afecciones cardíacas en la infancia). Si el cardiólogo sospecha de la presencia de una ASD, es posible que solicite una o más de las siguientes pruebas:

  • radiografía de tórax, que permite obtener una imagen del corazón y de los órganos circundantes
  • electrocardiograma (EKG), que registra la actividad eléctrica del corazón y puede indicar una sobrecarga de volumen en el lado derecho del corazón
  • ecocardiografía (eco), que permite obtener una imagen del corazón mediante ondas sonoras para visualizar el flujo sanguíneo a través de las cavidades cardíacas A menudo esta es la herramienta principal para diagnosticar una ASD

Tratamiento

Una vez que se diagnostica una ASD, el tratamiento depende de la edad del niño y del tamaño, la ubicación y la gravedad de la anomalía. En los niños que padecen una ASD muy pequeña, es posible que la anomalía se cierre por sí sola. Las ASD de mayor tamaño no suelen cerrarse y deben recibir tratamiento médico. La mayoría se pueden cerrar en un laboratorio de cateterismo cardíaco, aunque es posible que algunas requieran una cirugía a corazón abierto.

Es posible que un niño que presenta una anomalía pequeña que no produce ningún síntoma simplemente deba visitar regularmente a un cardiólogo pediátrico para asegurarse de que no haya ningún problema; a menudo, las anomalías pequeñas se cerrarán espontáneamente sin ningún tratamiento durante los primeros años de vida. En general, los niños que padecen una ASD pequeña no tendrán restricciones en cuanto a la actividad física.

No obstante, en la mayoría de los niños que padecen una ASD, los médicos deben cerrar la anomalía, si no se ha cerrado por sí sola al momento en que el niño tiene la edad suficiente para comenzar la escuela.

Según la posición de la anomalía, muchas de ellas se pueden corregir mediante un cateterismo cardíaco. En este procedimiento, se introduce un catéter (un tubo fino y flexible) dentro de un vaso sanguíneo de la pierna, que conduce al corazón. El cardiólogo guía el tubo hacia el corazón para realizar mediciones del flujo sanguíneo, la presión y los niveles de oxígeno en las cavidades cardíacas. Se coloca un implante especial dentro del orificio del tabique, que aplanará el tabique en ambos lados para cerrar y sellar de forma permanente la ASD.

Al principio, la presión natural del corazón mantiene el dispositivo en su lugar. Con el tiempo, el tejido normal del corazón crece sobre el dispositivo y lo cubre por completo. Esta técnica no quirúrgica que se utiliza para cerrar una ASD elimina la cicatriz del pecho necesaria para el enfoque quirúrgico y tiene un período de recuperación más corto, ya que, por lo general, solo se debe permanecer una noche en el hospital.

Existe un pequeño riesgo de que se formen coágulos de sangre sobre el dispositivo de cierre mientras que el tejido nuevo lo va cubriendo, de manera que a los niños a los que se les ha cerrado la ASD con un dispositivo se les receta una dosis baja de aspirina durante 6 meses después del procedimiento.

Si es necesaria una reparación quirúrgica para la ASD, el niño deberá someterse a una cirugía a corazón abierto. En este procedimiento, el cirujano realiza una incisión en el pecho y se utiliza un sistema de circulación extracorporal para mantener la circulación mientras el cirujano cierra el orificio. La ASD se puede cerrar directamente con puntos o mediante la costura de un parche de material quirúrgico sobre la anomalía. Con el tiempo, el tejido cardíaco crece sobre el parche o los puntos y a los 6 meses de la cirugía, el orificio está completamente cubierto con el tejido.

Durante los 6 meses posteriores al cateterismo o al cierre quirúrgico de una ASD, se recomienda tomar antibióticos antes de someterse a intervenciones dentales de rutina o procedimientos quirúrgicos para evitar una endocarditis infecciosa (una infección en la superficie interna del corazón). Una vez que el tejido cardíaco ha crecido sobre la ASD cerrada, la mayoría de los pacientes no deben preocuparse más por tener un riesgo mayor de sufrir una endocarditis infecciosa.

El médico analizará junto a usted otros riesgos y complicaciones posibles antes del procedimiento. Normalmente, después de la reparación y del tiempo adecuado de cicatrización, rara vez los niños con ASD presentan más síntomas.

Cuidado del niño

Los niños que se someten al cateterismo cardíaco para el cierre de una ASD suelen pasar la noche en el hospital después del procedimiento, y también deben evitar las clases de gimnasia y los deportes por una semana. Una vez transcurrido ese tiempo, generalmente pueden volver a realizar las actividades físicas habituales, con la aprobación del médico.

Los niños que se someten a una cirugía de ASD suelen volver a casa luego de pasar algunos días en el hospital si no surgen complicaciones. Tras la reparación quirúrgica de la ASD, la principal preocupación médica es la cicatrización de la incisión en el pecho. En general, cuanto más jóvenes sean los pacientes al someterse a la cirugía, menor será el dolor que sufrirán durante la recuperación. Se observará al niño atentamente para detectar posibles signos o síntomas que puedan indicar un problema. Si su hijo tiene dificultades para respirar, no come, tiene fiebre, o la herida de la incisión se enrojece o supura, debe recibir tratamiento médico de inmediato. En la mayoría de los casos, los niños que se han sometido a una reparación quirúrgica de la ASD se recuperan rápidamente sin problemas.

Las semanas posteriores a la cirugía o el cateterismo cardíaco, el médico controlará la evolución de su hijo. Es posible que su hijo deba someterse a otra ecocardiografía para asegurar que la anomalía cardíaca se haya cerrado por completo. Los niños que se hayan sometido a una reparación de la ASD deberán continuar realizando visitas de seguimiento al cardiólogo.

La mayoría de los niños se recuperan del tratamiento rápidamente; incluso es posible que advierta que dentro de algunas semanas, su hijo come más y está más activo que antes de la cirugía. Sin embargo, algunos signos y síntomas podrían indicar un problema. Si su hijo tiene dificultades para respirar, llame al médico o diríjase al departamento de emergencias inmediatamente.

Otros síntomas que pueden indicar la presencia de un problema incluyen los siguientes:

  • un tinte o color azulado (cianosis) en la piel alrededor de la boca o en los labios y la lengua
  • poco apetito o dificultad para alimentarse
  • incapacidad para aumentar o bajar de peso
  • desgano o disminución del nivel de actividad
  • fiebre prolongada o inexplicable
  • aumento del dolor, sensibilidad al tacto o supuración de la incisión

Llame al médico si su hijo presenta alguno de estos signos después del cierre de la ASD.

Cada vez que a un niño se le diagnostica una afección cardíaca, puede producir miedo. Pero la buena noticia es que el cardiólogo pediátrico estará muy familiarizado con esta afección y con el mejor método de tratamiento. La mayoría de los niños a los que se les ha corregido una ASD tienen una expectativa de vida normal, y continúan teniendo una vida saludable y activa.

Revisado por: Steven B. Ritz, MD
Fecha de revisión: mayo de 2013

Related Articles
Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.
© 1995-2014 The Nemours Foundation/KidsHealth. Todos los derechos reservados.